viernes, 18 de febrero de 2011

Nº 26: EN EL INTERIOR DE LA MINA DEL CERRO RICO…



Hoy ya he podido disfrutar tranquilamente de Potosí. Ayer llegamos muy tarde y no pudimos ver casi nada. Como me imaginaba, es una ciudad completamente española, llena de iglesias, conventos, torres, e incluso catedral. Está claro que aquí los españoles pasaron “algunos” años explotando la mina que hay dentro del cerro rico, la montaña que está justo detrás de la ciudad y que es el motor económico y el corazón de esta ciudad. Ahora por la noche, incluso hay farolas de colores en la montaña que te permiten intuir su forma piramidal.



Desde luego que es el alma de la ciudad, no solo porque los españoles fundaron potosí cuando descubrieron los yacimientos de plata que albergaba el cerro, si no que es allí donde los indígenas dejaron su vida y donde ahora los bolivianos siguen jugándosela para poder vivir. Demás es la “Pachamama”, la diosa tierra.
Desde luego no es fácil presentarse en general a la gente de aquí como español. De entrada lo primero que te llaman es “conquistador” y después de un par de bromas acerca de mí supuesta categoría de “conquistador”, hay que ganarse su confianza y la verdad es que cuesta más que al resto de las nacionalidades, pero al final la consigues, y son una gente increíblemente agradable, hospitalaria y sencilla. Incluso algunos me reconocen que iban con España en el mundial. Pero es verdad que ser español aquí es completamente diferente a serlo en cualquier otro país, esa es la impresión que me llevo de estos 5 primeros días en Bolivia.



Lo entiendo perfectamente, en esa montaña que hay detrás de Potosí, y que tengo ahora en frente de mi, se calcula que murieron cerca de 8 millones de indígenas en los años en que los españoles estuvieron aquí y les obligaron a trabajar dentro de la mina, su diosa, en condiciones infrahumanas… 8 millones de indígenas.
Se dice que con la plata que sacaron de aquí los españoles se podría construir un puente de ida entre España y Potosí, y otro de vuelta con los restos de los muertos indígenas en la mina…
Hoy hemos contratado en el Hostel una visita a la mina del cerro rico. Actualmente la explotan 15.000 mineros organizados en cooperativas. Cada cooperativa explota una mina del cerro, y desde luego es una forma muy curiosa de explotación minera. El gobierno se desentiende y son los propios mineros los que se autogestionan y se sufragan todos los gastos.
Ha sido una experiencia INOLVIDABLE. No sólo ha sido una experiencia “espeleóloga” si no que además esta mina y sus mineros son muy especiales. Lo primero que hacen antes de ir a la mina es ir a comprar el material necesario para su faena, a saber; martillo, dinamita, casco…etc, pero (según nos ha comentado el guía Juan, o también llamado Chisca) lo MAS importante es LA COCA. Es lo que les permite estar en la mina más de 10 horas seguidas ( a veces casi 24 horas…) trabajando sin parar. La hoja de coca les quita el hambre, les despierta, les quita el frio y por su puesto les da más fuerza. Hay que tener en cuenta que aquí los mineros trabajan a más de 4.000 metros de altura… Todos toman hoja de coca, todos. Acumulan las hojas en forma de “bolo” en uno de los carrillos y la tienen ahí macerando durante una hora y media con su propia saliva. A eso se le llama Pijchar, y les da fuerza para las siguientes 6 horas. Las hojas las llevan en una bolsa que siempre es de color verde y se la van metiendo hoja a hoja en la boca como si comieran pipas. Al final el bolo que se le hace en el carrillo es enorme y la boca se les queda de un color verdoso oscuro… y a muchos les faltan muchos los dientes.



La visita a una de las cooperativas no es un tour más, se trata de vivir una experiencia lo más parecida a lo que viven los mineros en el interior de la mina, y la verdad es que no está exenta de peligros. Te dan ropa, un casco, un frontal, botas, una especie de mochila y para adentro. Pero eso sí, antes de meterte hay que hacer los rituales que hacen ellos. Hemos pasado por la calle más famosa para los mineros, la que anteriormente he comentado, donde los 15.000 mineros pasan a diario a comprar su material. Se trata de la calle “Hernández”, hemos comprado de todo, dinamita, cervezas ¿?, zumos, cables… y como no, unas cuantas bolsas verdes de hojas de coca. Todos hemos probado la coca. Ellos la mezclan bebiendo un tapón de puro alcohol al 96%... es una ofrenda para la Pachamama y para “El tio” de la mina. “Conquistador, tu que? No pruebas?” ( me dice el guía) “Si hombre si, trae pa acá”…. Vaya tela con el alcohol de romero… y eso que sólo es un tapón…
Total, que me ha impresionado entrar en la mina, compartir 3 horas allí adentro con los mineros y ver las condiciones en las que trabajan. Este es un pequeño resumen de lo que me ha impactado:



-Atravesar las galerías principales con un frio horrible al principio y un calor sofocante al final, donde están perforando con los martillos percutores. Hacía tanto calor y tanto polvo en lo más profundo que había que quitarse la camiseta y ponérsela en la cara. (menuda medida de seguridad para la silicosis…)
-Oír como el aire a presión sale con un silbido ensordecedor de alguna llave mal cerrada o de algún escape de las tuberías de las galerías principales… al principio pasabas a toda leche por a lado, después de las 3 horas, estabas acostumbrado.
-Para llegar a la cabeza de la mina, había que meterse por unos recovecos bastante estrechos, arrastrarse entre piedras dentro de estrechos pasadizos. Marie y el francés Bob lo pasaron bastante mal y tuvieron que salir de la zona de explosión antes de tiempo. Allí trabajan con el martillo percusor y los mineros están completamente llenos de polvo, vimos a dos en plena faena, completamente grises. Y el calor, la cantidad de polvo, el ruido del martillo y el minúsculo sitio en el que te encuentras en el interior de una gran montaña, hace que desde sientas algo de angustia y a la vez mucha emoción.



-Preparar una explosión con 9 detonaciones y escucharlas y contarlas… yo al principio pensaba que nuestras detonaciones ya habían pasado, pero que va, esas eran las de otros mineros en otras galerías que se oían “aquí al lado”… cuando llegaron nuestras detonaciones… como retumbó todo!!! Que barbaridad!!! y eso que estábamos una galería más allá. Increíble. Todos allí en silencio y contando las detonaciones para saber si alguna no explotaba.
- Compartir las cosas que habíamos comprado para los mineros al final de la visita en una pequeña galería donde toman la coca y hablar con ellos… estuvo genial. Y si, como no, brindaron a 400 metros en el interior de la mina, con cerveza… y alguna botella de alcohol más que tenían por allí... Y a la pregunta a nuestro guía Chisca si había alguna medida de seguridad… “el casco, el frontal y que vengas donde yo te digo y no se te ocurra ir por donde no te digo”…




- Hacer la ofrenda al “Tío” de la mina que hay al entrar en cada una de las minas, (el dios y diablo de la mina) con hojas de coca y el alcohol de romero al 96%... “conquistador otro tapón de alcohol?” que va, ya he tenido suficiente con el de antes, todavía me arde la garganta…
Aquí en Potosí nadie controla la venta de dinamita. En el carnaval hacen explosionarla en la montaña los niños… vamos como los fuegos artificiales en España…
Y qué decir de la coca. Que todos los mineros la mastican constantemente con un gran bolo en su carrillo. También a los conductores de autobuses y taxistas por la noche les ves con el carrillo inflado… y también ves a alguna mujer típica de aquí, con sus ropas, sus faldas de terciopelo, su sombrero y sus largas trenzas tomando coca. Es una tradición, todo el mundo pitxa coca en su carrillo.
Me ha impresionando muchísimo la experiencia, ha sido impactante.

PD1: A mí la coca no me hizo nada, mira que llevaba un buen rato con el bolo en el carrillo, pues nada… Al día siguiente quise subir la montaña de plata, el cerro rico y mis compañeros que al final también se animaron se vinieron conmigo. 4.900 mts. De una montaña completamente diferente… donde te vas haciendo uno idea según vas subiendo de lo importante que es para esta gente esta montaña, con sus cientos de minas abiertas y sus 15.000 mineros adentro…



“No se os olvide la coca para subir” Nos dijo nuestro guía… mis compañeros se pasaron toda la subida mascando coca, y según me decían tampoco sentían nada. Yo ya tuve suficiente ayer, con las galletas que llevábamos y el zumo de naranja para tomar en cumbre fue suficiente.

PD2: Hoy es el cumple de mi sobrino Lucas... Felicidades LUKIIIII!!!!

miércoles, 16 de febrero de 2011

Nº 25: YA ESTOY EN BOLIVIA! ATRAVESÉ LA CORDILLERA EN 4X4.



Ya estoy en Bolivia, ayer por la noche, de madrugada, llegamos a Potosí. Aunque el domingo por la mañana ya cruzamos la frontera nada más salir de San Pedro de Atacama, en el alto del altiplano, donde el sábado la carretera estaba cortada por el hielo y la nieve.
Pues el domingo el día era perfecto, no había ni una nube y tuvimos la gran suerte de disfrutar de las vistas del desierto de Atacama a un lado y al otro el altiplano con los Andes y los volcanes mezclados. El volcán más importante es el Licancabur, y justo a sus faldas, en el alto, está la frontera de Bolivia.



Nada que ver con la Chilena… los trámites de la Boliviana no incluyen filas enormes, perros rastreadores de frutas y hortalizas, ( y de vez en cuando también algo de drogas, digo yo…) esta frontera es una simple caseta con un amable policía en su interior y una foto de Evo Morales colgada en la habitación principal. En solo 1 minuto estás en Bolivia. El domingo fue increíble, y no es por exagerar, pero fue realmente increíble.



Nada más pasar la frontera nos esperaban unos jeeps para iniciar la “travesía” de tres días. Yo iba con la misma gente con la que el sábado no habíamos podido pasar la frontera, así que ya nos conocíamos y después de tres días conviviendo hemos formado un buen grupo, me lo he pasado genial. En mi jeep viajábamos Stefan, (Alemania) Anderson, (Brasil) Bob (Francia) Amanda (EEUU) y Mary (Francia). Nuestro chofer era Iván, un Boliviano muy majete, callado y al principio tímido, y por lo que estoy viendo así deben ser la mayoría de los Bolivianos. En los otros 4x4 iban un grupo e 6 chicas de estudiantes de Agrónomos de Chile (vaya coincidencia). “Las chicas” como las llamábamos, son muy, muy majas, que bien nos lo hemos pasado con ellas. Y en el otro jeep iban una pareja chilena y una inglesas.
Nada más entrar en la Reserva nacional de fauna Andina Eduardo Avaroa visitamos la laguna blanca y la laguna verde, y el paisaje es realmente sobrecogedor. Todo es enorme, rodeado de montañas a lo lejos y volcanes como el Licancabur muy cerca, y todo esto por encima de los 4.500 metros.



Las lagunas deben sus diferentes colores a los minerales que contienen y las algas que las habitan. Algunas son tóxicas y otras no. En estas últimas viven los famosos flamencos de los Andes. Vienen en estas épocas de diversos partes del mundo, y es muy curioso ver como hay algún animal que se adapta a vivir en este inhóspito lugar de la tierra. También puedes ver alguna Vicuña a estas alturas, pero según vas bajando son las llamas las que habitan las tierras.
Después fuimos a otra zona geotérmica para visitar los Geiser de “Sol de la mañana”. Y no tienen nada que ver con los Geiser que conocí en San Pedro de Atacama. La fuerza con la que sale el vapor de agua de los geiseres es increíble, y el fuerte ruido que hace al salir te deja boquiabierto. Por el contrario no expulsan agua, solo vapor de agua, y un olor fétido.



Después fuimos a visitar la laguna colorada, llena de flamencos rosados comiendo las algas que dan ese color a la laguna, además del bórax y el azufre, que tambien contiene.
Allí acabamos el día, dormimos en unas construcciones que hay cerca de la laguna, cenamos todos juntos y disfrutamos de todas las estrellas que se pueden ver a simple vista en el firmamento, realmente ha sido un día completo y para recordar. He visto lugares muy bonitos anteriormente, y puede que éste no sea el más impresionante, pero nunca había visto tantas cosas y tan diversas en menos kilómetros. Los Andes y el altiplano son IMPRESIONANTES.
Por cierto que a mí me tocó dormir sólo con “Las chicas” en la misma habitación, y la verdad es que nunca antes en mi vida había dormido con seis chicas, la verdad es que nos reímos bastante, son unas chavalas encantadoras.
Al día siguiente visitamos el árbol de piedra, unas formaciones rocosas que aparecen de repente en el desierto altiplánico y que sorprenden que estén allí.



Todo el viaje hemos ido viendo unos paisajes preciosos. Siempre rodeados de montanas de color rojizo, lagunas enormes de colores increíbles y con flamencos, de vicuñas “pastando” en los “cuatro” matorrales que hay aquí arriba, de llamas domesticadas pastoreadas por bolivianos que viven a más de 4.000 metros de altura en pueblos con casas construidas en adobe y donde los niños van al cole con su uniforme, y éste, el cole, es la mejor y la última construcción que generalmente tienen los pueblos.
Después de tres días viajando en un jeep y descubriendo lugares inhóspito, llegamos a Uyuni, la primera ciudad de Bolivia, para disfrutar del salar más grande del mundo. En esta época del año, época de lluvias, está completamente encharcado por 15 centímetros de agua, y las fotos que se pueden sacar son preciosas.
A las 4 de la tarde nos despedimos de “Las chicas” y del resto de los compañeros, nos lo hemos pasado genial juntos.
Mientras, Mary, Bob, Stefan, Anderson y yo tomamos un bus para Potosí, donde llegamos ayer a las 12 de la noche. Y después de tomar algo en un Karaoke un poco “regulero”, nos metimos en la cama reventados.



Hoy descubriremos Potosí y visitaremos las minas de plata que en forma de cooperativas siguen en activas en esta ciudad, aunque ahora buscan sobretodo otros otros minerales, pues plata ya no queda mucha. De momento, lo que he visto me recuerda muchísimo inevitablemente a España, la iglesia, la plaza del pueblo, los balcones de las casas… se nota que fueron los españoles los que fundaron esta ciudad. (Y los que también saquearon toda su plata y se fueron dejando tras de sí millones de muertes de los mineros que aquí trabajaron en condiciones infrahumanas y una de las ciudades más pobres del mundo que antaño se consideró la ciudad más rica de Sudamérica... donde hasta el suelo de algunas calles estaban construidas con pura plata…)

sábado, 12 de febrero de 2011

Nº 24: MONTANDO EN BICI EN LA “LUNA”.



Esta es la historia de cómo gracias al "famoso" invierno Boliviano (que yo desconicía completamente, y ya al llegar a Argentina, me enteré que me iba a pillar), sigo en San Pedro de Atacama y he podido atravesar el valle de la luna en bicicleta. No hay mal que por bien no venga y en esta ocasión el quedarme tirado he podido ver lo que ayer n pude, el atardecer en el valle de la Luna.



El invierno Boliviano va justo al revés que en el resto de países del hemisferio sur y por lo tanto ahora es la época en la que en el altiplano hace una rasca que no veas. Y de vez en cuando nieva fuerte, hasta el punto de tener que cerrar el paso fronterizo, como ha ocurrido en esta ocasión.




Estuvimos esperando casi 4 horas para que al final nos confirmaran que nadie iba a cruzar la frontera hasta mañana. Así que lo primero que hice al llegar de nuevo a San Pedro fue buscar alojamiento (menos mal que había una cama libre en el Hostel en el que estaba quedándome, porque San Pedro está “a tope”) y después, irme a alquilar una bici para realizar lo que ayer tanto me hubiera apetecido hacer… cruzar el Valle de la Luna en bici y quedarme allí hasta que el sol se ocultara tras las montañas.



Y así fue, con toda la solana llegué al Valle de la Luna en una hora y media, y lo atravesé de este a oeste, para después volver a la gran duna y disfrutar de una magnífica puesta de sol.
Pero lo mejor ha sido tener que volver al anochecer hasta San Pedro y atravesar la parte final del valle iluminada con un increíble tono rojizo, realmente parecía la luna. Al rato ya me veía montando en bici en la completa oscuridad, pero los coches que también vienen de allí y el frontal y la linterna que llevaba me han alumbrado perfectamente hasta llegar a San Pedro de Atacama. Y no he sido el único en ir en bici, por lo menos una veintena de bicis estaban aparcadas a los pies de la gran duna y luego nos hemos encontrado todos por el camino de vuelta en la noche.


Así pues, muchas gracias invierno Boliviano! Si no llega a ser por ti, no hubiera disfrutado de esta gran aventura. Eso sí, mañana déjame pasar a Bolivia que aquí ya no tengo nada más que hacer, y en Bolivia todo por recorrer.
PD: Ya sé que llevo tres números diciendo que el siguiente lo escribo desde Bolivia, pero que se le va hacer la meteorología es la que manda. En este ya no me despido así, mejor digo que la próxima entrada puede que la escriba o no desde Bolivia, para saberlo tendréis que entrar y verlo.
Ah! Y el día no ha podido acabar mejor. Ya comenté ayer que tuvimos problemillas con el guía del tour del Valle de la Luna, pues hoy he ido a reclamar a la agencia y me han devuelto el dinero, así que perfecto.
Chao! (Nos vemos en Bolivia, o no…)

viernes, 11 de febrero de 2011

Nº 23: EL VALLE QUE HACE HONOR A SU NOMBRE...



Ya sé que dije que la siguiente entrada la haría desde Bolivia, pero es que no he podido resistirme a subir las fotos y hacer algún comentario sobre el Valle de la Luna.
Ahora acabo de llegar de allí, aquí ya es tarde y encima estoy molido… San Pedro de Atacama es lo que tiene, que no paras ni un minuto, todo el día de aquí para allá recorriendo un montón de sitios.




Bueno, pues el Valle de la Luna es una visita obligada. Hace justicia a la fama que tiene. La reserva incluye algunos yacimientos de sal, cañones que se retuercen en inacabables grutas, dunas enormes entre montañas y como no, el valle de la luna.
Llegas allí justo después de una pequeña subida y entras de lleno en el valle.
De una extensión enorme, rocas de formas muy extrañas repartidas por el valle, la arena de las dunas que se acumulan en el centro y los extremos del valle, y el color rojizo de sus piedras, te hacen recordar efectivamente a las fotos típicas que se suelen ver de la luna. De verdad que me ha encantado.




Me arrepiento de no haber venido algún día de los que he estado aquí en bici (aunque tampoco he tenido tiempo…) porque ahora que lo conozco, creo que es la mejor forma de visitarlo y disfrutar de este enorme espacio “lunar”, atravesarlo montando en bici... seguro que lo haré cuando vuelva, y esa vez será acompañado.
Después hemos ido a ver el valle de la muerte o de Marte (también llamado así) y el atardecer en la roca del coyote.





Aquí las dimensiones y la orografía son completamente diferentes a cualquier cosa que haya visto, parece que estés en un planeta diseñado por George Lucas.
Así que en cualquier lugar el atardecer es bonito. Pero a mí me hubiera gustado verlo desde la gran duna con el “anfiteatro” y el valle de la Luna justo enfrente, pero “mis problemas” con los guías y sus “tretas” los dejo para otro día, que en la anterior entrada ya me he quejado bastante…
Nos vemos en Bolivia!

Nº 22: EN ESTE DESIERTO, NO HAY SOLO ARENA…



Aquí sigo, en el desierto de Atacama. Según dicen el desierto más seco del mundo, pero la semana pasado sufrieron inundaciones en esta zona de San Pedro de Atacama, y los días que llevo aquí ha llovido o chispeado y no hace un calor abrasador como me pensaba que iba a hacer y cómo me habían comentado. Es verdad que el sol pica, y bien, pero a veces hace un pelín de fresquete, incluso por el día…
No sé yo si será verdad eso de que este desierto es el desierto más seco del mundo. Porque el Sahara, además de ser el más grande del mundo, me da a mí que allí inundaciones no hay muchas… habrá que creerlo, aunque me imagino que dependerá de la región del desierto, porque tanto el Sahara como el de Atacama son realmente enormes.



El tema es que aquí hacen mucho hincapié en eso, en que es el desierto más árido del mundo, y para mí son otras las atracciones que tiene este desierto, como que posee el salar más grande del mundo y encima a más altura, que hay zonas de dunas y dunas (y otras muchas con algo de vegetación, aunque solamente matorral muy bajo) que los andes están aquí “a la vuelta de la esquina” y hay muchísima actividad volcánica en los más de 2000 volcanes que existen entre sus montañas, que puedes disfrutar de campos geotérmicos con los geiser a más altura del mundo, del increíble altiplano a más de 4500 metros de altura habitado por vicuñas y llamas, que pastan en preciosas praderas que aparecen de la nada en medio del altiplano desértico y rodeadas de pura arena y roca y con los andes como telón de fondo.



Y qué decir de las lagunas de colores que se forman por la enorme concentración salina de estas tierras, son realmente sorprendentes, o que puedes andar por una especie de pista de hielo en medio del desierto y hacerte fotos que sólo aquí se pueden hacer, cuando realmente estás sobre un salar cubierto de una sal transformada en roca compacta y por encima de ella una lámina de agua que hace que parezca que estás andando por encima de las aguas…
Y si a todo esto le añadimos uno de los sitios más bonitos que dicen hay sobre la tierra, y que está a solo una hora en jeep y que espero descubrir hoy por la tarde, pues es como para que los Atacameños se piensen en cambiar el “eslogan”, no? Ah! Y este sitio que os digo se llama “Valle de la luna” y si efectivamente es así de sorprendente o no, os lo comentaré en la siguiente entrada porque tengo el “tour guiado” esta tarde para así disfrutar de un “atardecer lunar”, aunque en la luna no es que haya muchos atardeceres…



El único problema que hay para visitar todos estos increíbles sitios es que dependes de la compañía de guías que elijas. Todas las visitas se hacen a través de “visitas guiadas”, salvo algún pequeño lugar al que puedes acceder en bici de montañas, pero para llegar tienes que cruzar constantemente el rio San Pedro, que como se ha desbordado, hay que quitarse las zapatillas y atravesar el rio andando con la bici a cuestas y el agua hasta las rodillas… a la séptima vez que me tocó hacerlo me di media vuelta…



Bueno, pues como decía, tienes que contratar una visita guiada para visitar cada lugar. Son visitas caras, aunque merece mucho la pena gastarse aquí el dinero. Se tienen que contratar en las mas de, no sé, 50 agencias que hay en un pueblo enano con calles de tierra y casas de adobe, un contrate muy curioso... ( está claro que aunque en el pasaporte no tenga el sello de Bolivia, para mí ya he cruzado la frontera, porque el paisaje, los rasgos faciales de la gente que trabaja aquí y los mercadillos con puestecillos de productos artesanales y ropa típica boliviana, así me lo confirman)




Y una vez que tomas el “tour” para ir a ver los sitios más bonitos que hay por la región, hay que tener suerte y que te toque un guía que quiera parar para hacer fotos en los increíbles sitios que te vas encontrando por el camino, o que no te eche la bronca si cree que los clientes no le hacen caso cuando él habla (“pero tío, como te vamos a mirar mientras nos hablas, si delante de nosotros tenemos cientos de geisers echando agua hirviendo hacía el cielo????, y esto desde luego no lo hay en Madrid… bueno si, en el parque de atracciones donde los dinosaurios, pero créeme, no es lo mismo” (por cierto, esa atracción sigue funcionando?))



Total, que si tienes que ir a toda leche a todos los sitios hasta el punto que la gente aprovechamos para salir como locos del bus cuando una persona no se encuentra bien por la altura (4.500 mts) y el bus tiene que parar, y sólo de esa forma disfrutar de un paisaje como NUNCA había visto antes en mi vida, con las llamas en el altiplano y los andes al fondo y un “par” de volcanes, pues es una pena. Menos mal que nos pusimos un poco serios y al final nos dieron más tiempo para cada sitio… vaya tela! Y lo peor es que después de ir con prisas, como no, te paran media hora en un poblado donde puedes probar carne de llama o hacerte una foto con una llama jovencita, eso si previo pago… (”oye, pues esto sí que es interesante, como no nos has traído aquí antes???”)



Volviendo al tema, los geiser del Tatio son realmente bonitos, pero sobretodo por donde se encuentran, rodeados de montañas por todos los lados. Los geiser en sí, no son muy espectaculares porque no lanzan mucho agua hacia arriba ya que una explotación energética que se instaló aquí hace 40 años y que aunque la prohibieron, el poco tiempo que funcionó hizo descender el nivel freático del agua y ahora los geiser se están secando. Dicen que acabarán por secarse en menos de 10 años… lo que es realmente bonito son las fumarolas que se forman en los geiser al amanecer, así que hay que levantarse a las 3:30 de la madrugada.




Por la tarde, nada más llegar de los Geiser, tenía contratado otro tour, pero ahora con los del Hostel, y fue mucho más familiar y relajado. Visitamos los salares de Atacama y las lagunas que se han formado por el hundimiento de la tierra salina a lo largo del tiempo. Hay diferentes lagunas, una tiene tanta concentración de sal que es imposible que te hundas, pero imposibles, es buenísimo, flotas todo el rato. A los 5 minutos de salir del agua estás entero blanco por la sal. Y lo mejor es que Peter, un Irlandés que duerme en a parte de debajo de mi litera, no sabe nadar…¿? Y era la primera vez que se bañaba sin tocar pie… buenísimo!!!! Yo no hacía más que preguntarle que sentía, y me decía que era fascinante, que no se lo podía creer… “Pero Peter, como no sabes nadar tio???”.



Después fuimos a otra laguna donde te puedes tirar desde 3 metros de altura sin nigún problema, porque no se conoce su profundidad, se cree que tiene mas de 1 kilómetro…
Al final fuimos a otro salar donde la sal directamente ha formado una costra y puedes andar por encima, y las fotos que se pueden hacer son muy graciosas…



Ah! Nacho y al atardecer en el salar, los del Hostel nos invitaron a disfrutar del famoso “Pisco Sawer”, pero para mí está un “poquito” fuerte, “perdona Fabiola, no tendrás por ahí una coca-cola para mi? Es que el piso sawer este y yo, no nos llevamos bien”….





Bueno, pues para ir acabando que me estoy extendiendo… mañana tomo el 4x4 hacia Bolivia. Estaré 3 días recorriendo los andes, el altiplano y visitando el salar mas grande del mundo, el Salar de Uyuni. Así que la próxima vez que escriba será desde Uyuni o Potosí, en Bolivia.
Chao!


martes, 8 de febrero de 2011

Nº 21: ATRAVESANDO EL DESIERTO DE ATACAMA.



Ayer a las 22.30 tomaba el bus para San Pedro de Atacama desde Valparaíso. 23 horas de viaje… menos mal que ya estoy acostumbrado. En un principio dudaba en si merecía la pena tomar un avión aunque me costara el doble que el autobús. En avión en menos de 5 horas estás en San Pedro, pero te pierdes el espectáculo de travesar el desierto en bus.
No tenía ni idea de lo que es Atacama… yo pensaba que le desierto empezaba más al norte y que se extendía hasta la cordillera pero desde la mitad del país. Me explico, Atacama cubre completamente desde la costa del pacífico hasta la cordillera de los Andes, todo el ancho del país! Y desde Copiapó situado a la mitad-norte del país hasta Iquique, muy al norte.



Durante el viaje, he pasado de la quinta región a la segunda, y esta mañana, después de “dormir” a “pierna suelta” en el bus, me despertaba en medio de un paisaje completamente diferente al que dejé hace menos de 8 horas. No había ni un sólo árbol en kilómetros a la redonda a excepción de los altos viñedos que se plantan en esta región para el “pisco”, según me ha comentado una de los acompañantes que he tenido en el viaje. Porque aquí aprovechan a tope el bus, y según unos se van bajando y dejan libre el sitio, otros suben y ocupen su lugar. Los buses siempre van a tope, igual que en Argentina, es el medio de transporte por excelencia.




Pues uno de mis acompañantes ha sido una mujer que me ha comentado que ha habido un temblor de tierra esta mañana en Copiapó, justo antes que llegara yo allí en el bus. Yo, la verdad, no he sentido nada, pero parece que todo el mundo ha evacuado la estación en menos de 1 min… según me comentan, después del último terremoto, la gente está muy nerviosa con el tema de los terremotos. Esta mujer trabajaba como cocinera en una de las miles de minas que hay en esta región, la más rica del país justamente por ese motivo. Dani, otro de los compañeros de viaje, me ha acompañado entre Taltal y Antofagasta y es jefe de una planta de extracción de metales.



También había trabajado en minas desde joven. Aquí todo el mundo trabaja en algo relacionado con el motor de la economía de Chilena (además de la agricultura) la explotación minera, y las más importantes son las de Cobre. Ahora entiendo porque mi amigo José Luis, ingeniero de Minas, estuvo a punto de venir aquí a trabajar hace algunos años.
Me ha impresionado de verdad el desierto. En mi vida me había visto “encerrado” entre tanta arena, roca y rodeado de pequeñas montañas y colinas. Han sido más de 12 horas de un paisaje para mi, completamente desconocido. En esta región, la carretera “Panamericana” deja de ser una señora autopista para convertirse en una carretera nacional de doble sentido con cientos de rectas inacabables…



El paisaje es completamente diferente a la Patagonia. Aquí, el color rojizo de la tierra y la ausencia total de vegetación, te recuerda que estas metido en pleno desierto. Las únicas construcciones que se ven en cientos de kilómetros son los restos de casas de adobe de antiguas minas abandonadas en medio de cualquier parte. En la costa, se encuentra Antofagasta, la ciudad que da acceso al desierto, y que es como un oasis con sus jardines, piscinas, campos de football, centros comerciales… aquí se ve que hay dinero. De vez en cuando hay algún pueblecito perdido en la nada. Lo curioso es ver mas de un cartel publicitario en medio del desierto...



Al pasar por Copiapó, y después de comentarme lo del “miniterremoto” de esta mañana, mi tercera compañera de viaje me comenta que justo detrás de una de las colinas que nos quedaba a nuestra izquierda, se encontraba la mina donde hace pocos meses consiguieron salir con vida los 33 mineros que se quedaron atrapados a finales del año pasado.
Bueno, pues aquí me encuentro, en medio de uno de los desiertos más grandes del mundo. Que pena que ya se haya acabado el Dakar, si no ya me veo animando a Carlos Sainz a su paso por algún “pueblo” cercano… “Carlos, trata de arrancarlo, trata de arrancarlo por Diooooooos!!!” (Bueno, ese sería mi hermano, que tiene un parecido más que razonable con Luis Moya, o no?)