martes, 15 de marzo de 2011

Nº 38: EN EL AMAZONAS. 4ª PARTE:




12-3-2011


A media noche me despierta Fernando desde la otra hamaca, “Juan, oyes?” “Si, un montón de bichos” “No, no, al mono, está aquí al lado, debe haber olido nuestra comida”. Y por primera vez ya pude distinguir un sonido hecho por un animal. La verdad es que el ruido que emiten los monos es muy peculiar, pero claro cada raza tiene su sonido, y de momento ya es bastante con saber que ese ruido, entre otros cientos en la noche, es un mono…
A las 6 de la mañana ya estaba dando vueltas en la hamaca, soñando con los zancudos… cuando un monton de aullidos, como si de un lobo se tratara nos despierta. “Juan, son los monos aulladores, vamos?” me dice Fernando de nuevo desde su hamaca, “vamos, vamos!!!”.
Nos ponemos las catiuscas, dos kilos de repelente en la piel y sobre la ropa (en mi caso esa cantidad, en el caso de Fernando vale con una especie de toallita de repelente que le habrán dado de muestra en algún lado… vaya tela!) y nos vamos para adentro.



De vez en cuando oímos el increíble aullido de los monos aulladores, parece que no estamos lejos de ellos. Lo primero que nos encontramos es que hay que atravesar una zona inundada. “Te quieres mojar?”. Que se le va hacer, habrá que meterse hasta la cintura de agua o barro o lo que sea que estamos pisando… yo con tal de no mojar las cámaras y no pisar una pitón o una boa, me da igual.
Atravesamos la zona inundada pero nos alejamos de donde están los monos. Fernando me comenta que los machos hacen los aullidos para distraer a los enemigos y mientras no lejos de alli, las hembras y las crías comen en otros árboles. Es una pena, pero llegamos tarde y no les vemos, solo les oimos. Lo mejor de la mañana es que nos encontramos a un enorme oso hormiguero que está andando a sus anchas en una de las ramas de un gigante ficus. Qué bueno! Por fin veo al oso en persona. (a que te recuerda eso, pello?)
A la vuelta, desayunamos, quitamos las hamacas y cargamos el bote, nos vamos para el campamento principal, el del primer día. Hoy me ha tocado desayunar como cada día plátano frito (que me encanta) y también como cada día una especie de pan, que amasan ellos cada día, con mermelada y mantequilla (un lujo, la verdad) y para beber, el café con leche que tan poco me gusta en casa, aquí me sabe delicioso, excepto hoy, que habíamos dejado la leche que venía un bote pequeño al aire libre y debía estar llena de hormigas y cada vez que removía la taza salían a flote un monton de hormigas.



Después del quinto intento y ver que seguían saliendo… “bueno, pues hoy veo no me apetece café con leche” Y dice Fernando: “Rodolfo quieres el café con hormigas? Seguro que si, porque aquí estamos acostumbrados a comerlas” y le supo a gloria mi café a Rodolfo… que se le va hacer a veces yo también me pongo “quitismitis”.
A la vuelta en el bote volvimos a ver a nuestros amigos los delfines rosados, que graciosos son.
Navegamos de nuevo por los pequeños afluentes del Amazonas que habíamos remontado río arriba estos días, pero ahora a favor de corriente. Hasta que llegamos al Amazonas y de nuevo me maravillo con sus tamaño, es enorme!!!
Pasamos por varios de los pueblos de pescadores que viven por esta zona. Pasamos por delante del pueblo de Rodolfo, “Mariscal Castilla”, un pueblo de no más de 10 casas a orillas del Amazonas y sin electricidad. Qué curioso me resulta ver manejar a Rodolfo el bote con esa soltura, y lo mejor es que lleva unas fotos de su novia y de su suegra pegadas en el motor del bote… buenísimo!!! Con solo 14 años...
Me despido de todos los animales que hemos visto estos días y que parece que ellos también salen a despedirnos. Es increíble la vida que tiene el río, hacia donde mires siempre hay algún bicho moviéndose… o un Martín pescador lanzándose en picado hacia el rio a por su presa, buitres dando vueltas en el cielo, un grupo de monos cruzando de árbol en árbol, o un roedor de más de 30 kg cruzando todo el ancho del río a una velocidad que ya quisiera Michael Phelps. Fernando me comenta que qué pena, que si hubiéramos llegado a pillar al roedor (del tamaño de un cerdo) le hubiera dado “machetazo”, porque su carne es exquisita…
Llegamos al campamento y de nuevo soy yo el único “guiri” (bueno, aquí nos llaman “gringos”) me dan el almuerzo y me tiro un poco en la cama de mi choza a relajarme un poco porque la verdad es que estoy "cansadete". Me miro en el espejo y veo la cara hinchada que tengo por los picotazos de los zancudos…



Al poco nos vamos a hacer la última caminata al atardecer, navegación nocturna y de nuevo caminata nocturna, 3 en 1. Vamos en busca de caimanes y boas, pero tampoco tenemos suerte. A la noche nos adentramos en una pequeña y bonita laguna que hay no muy lejos del campamento y estamos allí hasta que cae la noche completamente. La verdad es que uno ya se acostumbra, pero ahora que me acuerdo del sitio donde estábamos, de la minúscula canoa que estábamos usando Fernando y yo, y de los dos iluminando cada uno con su linterna las orillas de la laguna y los árboles que salían del agua, buscando caimanes y boas… y vaya tela! “No te muevas mucho Fernando por favor, que como nos vayamos al agua”…
De nuevo tuvimos suerte y la luna nos acompañó todo el rato y la verdad es que de nuevo el sitio fue idílico. Lo malo es que aunque quede muy bonito y se pueda ver muy bien con la luna casi llena, los animales nocturnos con tanta claridad (había hasta sombra de la luz que emitía la luna) no se dejan ver con facilidad porque te reconocen muy fácilmente. A la vuelta al campamento pudimos ver las típicas tarántulas (en este caso una peluda y azulada que atacó el machete de Fernando cuando éste quería hacerla moverse) la cucaracha más grande del mundo y un montón de ranas y ranitas de colores cerca del lago (Pensé en llevarte una pequeña y amarilla que vi, Tati, pero yo creo que aunque en tu acuario estaría genial, como me la llevo? Y además mejor dejarlas aquí, con sus amigos, no?) Ah! Y como olvidarme, la primera piraña que veo en libertad en mi vida, menuda cara de mala leche… y que dientes...



Y así fue como pasé mi primera experiencia en la selva del Amazonas. Hay sitios que estoy recorriendo en este viaje que estoy seguro que volveré algún día, y uno de ellos será el Amazonas SIN DUDA, ha sido espectacular. (Estaria genial atravesar en barco por el Amazonas desde Pucallpa hasta Belem, en Brasil, y parar en varios sitios para hacer actividades... algun dia vendre acompañado, seguro)
Al día siguiente le pedí a Fernando si podíamos ir a Iquitos pronto para ver la ciudad y visitar a la tribu de los “Boras”, que aunque es un poco “Show” merece la pena según había oído.




Como a las 3 de la tarde tenía mi vuelo de vuelta a Lima, a las 4 de la madrugada estábamos saliendo del campamento dirección Nauta en bote y después Iquitos en taxi compartido (igual que habíamos venido) lo mejor que me podía pasar… disfrutar del amanecer en medio del enorme y precioso río Amazonas y disfrutar de las últimas fotos que mi cámara réflex me permitirá hacer en este viaje…




Ya en Iquitos, Fernando se quiere venir conmigo a la tribu de los “Boras”,QUE MAJETE!!!. Alquilo un bote para que nos lleve y compro una Inca-Kola de un litro y medio para celebrar con Fernando nuestra nueva amistad. Nos la tomamos en el bote según vamos a ver a esta curiosa tribu que actualmente vive del turismo, pero que antaño tuvo que exiliarse del interior del Amazonas por culpa de los jibaros. Parece ser que éstos eran un poco cabroncetes y se comían a los Boras de par en par…




PD: A mi vuelta en Lima, Víctor, el padre de Sara, la pareja de mi amiguete Miki, y su hermano, Martín, me estaban esperando en el aeropuerto para llevarme a la estación terrestre de lima… de verdad que gusto conocerles!!! Que gente más amable y encantadora. Estoy deseando verles en España. Y encima Víctor (que es una persona entrañable de verdad) me da un regalo que me manda Elsa, su mujer, que no ha podido venir a despedirse de mi… muchísimas gracias!!!
(fin del relato)


lunes, 14 de marzo de 2011

Nº 37: EN EL AMAZONAS. 3ª PARTE.

(Viene de la segunda parte, en la anterior entrada)





11-3-2011.


De nuevo me despierto a la vez que los pájaros de la selva. Me noto que me escuece “un poco” la espalda y el resto del cuerpo… cuando salgo y me quito la camiseta me doy cuenta que la ropa del decathlon no está hecha contra mosquitos zancudos. Fernando me dice “te has visto la espalda?” “no, que pasa”, “trae que te hago una foto, que merece la pena, debes tener más de 400 picotazos en todo el cuerpo”… vaya tela!!!! Espalda, culo, pantorrillas, rodillas… Como alguna pìcadura venga con “sorpresa”…
Después, cuando vuelvo a la “civilización” y me miro por primera vez en un espejo en 4 días, me doy cuenta porque me dolían las cejas, la frente, los parpados, las orejas… tengo picotazos por todo el cuerpo!!! Hasta en el culo, las rodillas…. Y los tobillos! Pero como llegan hasta allí?
Los zancudos atraviesan cualquier ropa, y lo peor es que no les notas cuando te pican… que jodios!!! Mejor cámbiate de color de camiseta que la gris es la preferida de los zancudos, me dice Fernando, pero como la otra que he traído es roja, puede que los animales me vean y se piren antes de poder observarles… así que, qué se le va hacer, habrá que rociarse con triple dosis de repelente y sobretodo por encima de la ropa y seguir con la camiseta gris.



Fernando y yo nos fuimos bien temprano a ver si veíamos de nuevo a los monos aulladores. Nos adentramos en la selva 10 Km, “y como llevamos agua, si la garrafa es de 20 litros?” “No te preocupes, no necesitamos agua embotellada” me dice fernendo. Estuvimos en total ida y vuelta 7 horas, pero no los encontramos… esta vez pudimos oír los guacamayos, con su inconfundible "canto", parece que estén enfadados, y siempre va en parejas. No los pudimos ver posados en un árbol, Fernando dice que son muy difíciles de observar en libertad. El que si que es difícil de observar en libertad es el “rey” del amazonas, el jaguar. Fernando sólo lo ha visto en dos ocasiones en los 7 años que lleva trabajando en la selva, y la última hace dos años en esta parte del amazonas. Salimos del “camino” (porque hojas pisadas tampoco es que sea ni camino ni senda, pero es mejor andar por ahí para que los animales no te escuchen cortan ramas y plantas y se espanten) y nos fuimos más adentro. Fernando iba haciendo cortes en las ramas a modo de señales para a la vuelta no perderse… no entiendo cómo se orienta, si aquí el sol casi no penetra por la cantidad de vegetación, y no se puede guiar mucho por él...



La vegetación es realmente imponente. Ves plantas de todos los colores y formas, algunas con uss ramas llenas de espinas que cortan como un cuchillo. Aquí los ficus miden más de 50 metros y son el sitio preferido para que las oropéndolas formen sus nidos colgantes.(un pájaro que hace un ruido como el que hace una piedra al caer al agua seguido de una especie de látigo… un sonido de ciencia ficción…) En cambio es otro árbol, la cecropia, la elegida por los osos perezosos para alimentarse. Se encuentra por todos lados y ya hemos visto algún perezoso, pero desde lejos y en plan relax, vamos que no se movían ni con los ruidos que hacía Fernando imitando diferentes animales. Dicen que la hoja de esta planta tiene una sustancia que es la que le hace al osos perezoso tener esa pachorra.



Encontramos a varios pescadores en una laguna interior que era increíblemente verde (parecía césped y eran plantas acuáticas que flotaban en la laguna) y estuvimos conversando un rato con ellos, pero los zancudos son inagotables y en la selva siempre están presentes, constantemente, y es un coñazo hablar con ellos alrededor. De hecho es curios ver a los locales, ya tienen como un “tic” en los brazos que les hace aplastar zancudos con una facilidad pasmosa, no me imagino viviendo día si día también con estos bichos a tu alrededor y tu las 24 horas sacudiéndotelos. Hable con el hijo de uno de los pescadores, un niño encantador llamado Lucas.



A la vuelta Rodolfo ya tenía preparada la comida, y Fernando cogió del camino unos caracoles gigantes del fango para cocinarlos. También encontramos huevos de una gallina salvaje (que hay que ver el ruido y los sustos que te llevas por la dichosa gallina. Sus alas suenan como si fuera un reactor y va volando al ras del suelo, entre las plantas, y el susto que te pega es la leche!) y los levamos para comer, pero ya tenían el pollito un poco formado así que no lo comimos. Bueno ellos si, lo que había de clara alrededor del pollito parece que estaba buenísimo.
Después de comer levantamos el campamento y nos fuimos con el bote a otro lugar. Surcamos el río durante una hora y media, de nuevo el tiempo era perfecto y hacía un sol radiante, “oye Fernando y aquí se puede uno bañar? O es muy peligroso con los caimanes?” “No, no, los lugareños se bañan, y los caimanes son peligrosos de noche”.



Así que Rodolfo me acompañó en el baño, y que bien me vino después de tres días sin ducharme y que alivio para mi cuerpo lleno de picaduras!
Justo después del chapuzón, Rodolfo vio un oso perezoso en lo alto de un árbol justo en la orilla del rio. El tío no dudo en subirse al árbol, que mediría lo menos 25 metros, y llegó a la copa en menos de un minuto… la leche! Me imagino que lo que quería era hacer mover al perezoso, que estaría tan contento echándose la siesta, pero no se que pasó que el perezoso cayó el agua desde lo alto.



“Pobrecillo! Se ha matado?” “que va!, me dice Fernando, mírale como nada, se cambia de árbol por el agua” le fue a agarrar desde el bote y le subió adentro, “quieres cogerle? Ten cuidado que está cabreado” se le oía como bufaba, pero a su ritmo. Fernando le cogió por la espalda y me lo enseño, era un perezoso de tres garras, joven y que parecía un “ET” (el extraterrestre) en miniatura, que bicho más raro! Movía las garras a dos por hora como para atacarme… pobrecillo. “quieres cogerle?” “la verdad es que no, no estoy muy cómodo viéndole enfadado y sufriendo déjale libre porfa”, le soltó en el árbol y nos echaba miradas de cabreado uno a uno, mirándonos a los ojos, pero el pobre no impone mucho, va tan lento, que hasta cabreado se muevo mas lento que el caballo del malo…
Le vimos como poco a poco se iba subiendo de nuevo a seguir con su merecida siesta. Menudo despertar tuvo el pobre, saltando desde 20 metros al agua…



De ahí fuimos a pescar en una charca que había en el interior del río. Bueno una “charca”, un algo enorme, pero en una zona se veía que había peces. Nada más meter la caña y sin darme yo cuenta, Fernando ya había sacado un pez gato, con sus inconfundibles bigotes. Al rato saco varias veces la caña sin cebo… eran las pirañas, a esas sí que no las tomas el pelo… (al día siguiente en una navegación nocturna, Fernando me enseñó en una red de algún pescador una piraña viva atrapada… vaya cara de mala leche tenía! Con los dientes enormes…
Al final pescamos (bueno, pescaron… que yo no pesque ná) 3 peces y nos fuimos a montar el campamento en la ribera del rio. La zona según Fernando estaba muy bien ahora mismo, pero en 2 o 3 días estará completamente inundada.




Montamos las hamacas, hicimos el fuego, cenamos y nos fuimos a realizar la navegación más alucinante de mi vida. Fuimos a por caimanes, y no encontramos ni uno en las orillas del rio, pero sólo por navegar a las 9 de la noche iluminados por la luna y las miles de estrellas, sin hacer ni un sólo ruido, impulsados por los remos río abajo, arrastrados por la corriente y ver de vez en cuando a Fernando ponerse de pié y encender su linterna iluminando a las orillas… mereció la pena, muchísimo la pena, aunque no viéramos ni un caimán. (To be continued...)

Nº 36: EN EL AMAZONAS. 2ª PARTE.

(viene de la primera parte, en la anterior entrada)




10-3-2001.


A las 8 ya estábamos en el bote Fernando el guía, Rodolfo el barquero, cocinero, ayudante… (cómo diría mi abuelo, el “pinche”, siempre me gusto esa palabra) con sólo 14 años… que tío mas grande!
Hicimos una primera navegación por el Amazonas en el pequeño bote que nos acompañará durante todos los días. Después de una hora y media navegando por el Amazonas, nos desviamos un pequeño afluente. Allí pude ver higuanas y camaleones sobre las ramas cercanas al río, monos frailes comiendo frutos justo encima de la ribera del río, y un montón de aves que cruzan constantemente por el aire el río, gavilanes, águilas, buitres, un pájaro muy curioso lamada “gallito de las lagunas”, garzas blancas... a mi amiga Blanca le encantaría estar aquí, con lo que la gustan las aves. Había veces que se juntaban varios animales a la vez en diferente lado del río y no sabías a cual de ellos mirar…














Es impresionante la facilidad que tienen Fernando y Rodolfo para ver los animales… “mira, otro oso perezoso en aquel árbol!”… “donde? No lo veo… a sí, allí!!!”. No sé cómo lo hacen, que facilidad para ver entre las ramas y para escuchar los sonidos de la selva… una vez, Fernando me dijo a la décimo octava vez que le repetía lo impresionante que me parecía, “ Juan, estás en mi casa, me conozco esto como la palma de mi mano”…
El oso perezoso es el animal estrella aquí, además es el que en esta época de crecida del río, mas fácilmente se puede ver. En cambio, las boas, las anacondas y los caimanes, a mi pesar, se ven más fácilmente en las épocas de sequía, en Julio y Agosto.



El día era genial, había nubes en el cielo, pero no amenazaba lluvia y el sol estaba en todo lo alto, algo raro para esta época, cuando las tormentas se dan día sí, día también. La verdad es que he tenido muchísima suerte con el tiempo. Todos los días el cielo despejado, y lo que es mejor… todas las noches despejadas y con la luna iluminando.
Después de este preludio de lo que iban a ser estos días en el Amazonas, llegamos al lugar donde íbamos a montar el primer campamento a orillas del río. El primer problema nada más bajar del bote es que se acabaron los días de paz y disfrute con el viento en la cara y disfrutando del paisaje sin hacer ningún esfuerzo en el bote surcando el rio… nada más bajar del bote los enormes “zancudos” (mosquitos) hacen su aparición, y son despiadados… vaya tela!



Montamos el campamento, las hamacas donde vamos a dormir Fernando y yo (Rodolfo prefiere dormir en el suelo directamente, con un simple plástico y una mosquitera) y se pusieron a hacer el almuerzo. El arroz y el plátano frito nos acompañará durante todos los días, memos mal que me encantan!!! Solo llevamos una garrafa de 20 litros de agua, así que las comidas se cocinan con agua del rio, turbia como ella misma…“no te preocupes que la hervimos completamente”…
Nada más comer, Fernando y yo nos metemos en la selva. Hoy haremos una pequeña caminata de 3 horas. El calor y la humedad no son sofocantes, pero desde luego se hacen notar.



La cámara Réflex ya me está dando demasiados errores… los mismos que me dio al final del viaje a Asia. Parece que fue un problema de fabricación, y me cambiaron el objetivo cuando volví de allí y me dieron uno nuevo, pero me está dando el mismo problema, y justo me ha durado lo mismo que me duró aquel objetivo… es lo que tiene comprarse un objetivo baratillo…
Así que viendo el panorama de la cámara y que en la selva además de tener una buena cámara hay que ser un buen fotógrafo y yo de momento sigo siendo un principiante(encima la luz dentro de la selva no es la mejor) decido filmar a los animales y fotografiar sólo aquellos en los que sea fácil. Aquí no tienes más que 5 o 6 segundos para captar a los bichos… si no, se te van, y con la cámara de video puede ser más fácil. Y aún así, a veces es mejor ni sacar cámara ni nada y disfrutar del momento.



Nada más adentrarnos en la selva tenemos suerte y vemos un grupo de monos aulladores. Fernando parece sorprendido, no es muy normal verlos en grandes grupos, tenemos mucha suerte… yo también me debo emocionar porque me pasa lo típico que suele suceder en todas las grabaciones de bodas, bautizos y comuniones… la típica toma de tus zapatos y nada del niño comulgando, o nada de los monos aulladores… pues empezamos bien…
Es increíble la cantidad y variedad de mariposas que puedes encontrar en la selva. De diferentes colores (azules chillones, amarillos, marrón, verde casi fosforito…) y tamaños. La que más me ha gustado es la “mariposa búho”, tiene claramente los ojos y el color de un búho dibujados en sus alas. Y no menos son la cantidad de hormigas que también hay. Hormigas militares, todo el día trabajando, la hormiga bala, enorme y con una picadura que recordaría a un impacto del artefacto que la da nombre, y la hormiga fuego, que se hizo amiga mía a los pocos minutos… “jodé, lo que me ha picado Fernando, como escueceeee!!!” “no te preocupes, ha sido la hormiga fuego, su quemazón sólo dura 5 minutos de reloj, eso sí, parece que te ardiera la muñeca eh?”… ya ves! Menos mal que son 5minutos de reloj. Aquí no te puedes apoyar en ningún objeto vegetal, pero al mínimo descuido…



El uniforme para entrar a la selva es muy sencillo… tu ropa normal y unas catiuscas o botas de agua negras. Esta es la zona del Amazonas inundable y está llena de lagunas y charcas. Eso, y si eres el guía, también puedes llevar un machete de 30 centímetros, pero si no, no hay más…
No olvidaré el sonido de la hoja del machete al chocar contra las plantas de la selva. Y el del filo cuando corta las ramas. Ah! Y se me olvidaba, el repelente “anti” mosquitos, que me rio yo, también es fundamental en el equipamiento de la selva. Los zancudos han sido uno más de la expedición, una legión de ellos te siguen por detrás intentando picarte donde menos te esperas y lo consiguen, vaya si lo consiguen. En cuanto te paras un momento para hacer una foto o lo que sea… es un suplicio… vaya tela con los zancudos!



Lo que primero salta a la vista de la selva es que todo está a otra escala, todo es enorme, los mosquitos, avispas (menudas avispas…) arañas, murciélagos, roedores (el más grande pesa 30 Kg, y su carne es muy apreciada por los lugareños).
Los lugareños, esos si que merecen un comentario. Se suelen dedicar a la pesca y no son muy habladores, además no hay quien les entienda cuando hablan… es la leche que raro hablan!. Se ve que no tienen mucho contacto con el mundo exterior, ni con los turistas en general. Rodolfo, nuestro “pinche” de 14 años, por ejemplo no sabe quién es el Real Madrid, ni el Barsa… ni Cristiano Ronaldo, ni Messi, ni le gusta el futbol.. y nunca ha estado en la “gran ciudad”, como él dice, que es Iquitos. Una verdadera experiencia conocer a esta gente. Coincidí con varios pescadores a lo largo de los días, y de verdad que merece la pena charlar un rato con ellos. En una laguna inundable coincidí con varios que iban a por pirañas, uno de ellos llevaba la camiseta de España, pero no sabía que era del equipo de España.
Después de la caminata y de la cena (arroz con atún de lata y salsa de tomate, ah! Y plátano frito) nos fuimos a ver el atardecer con el bote a un pequeño recoveco que hace el río formando una especie de laguna. Allí empezaron a llamar a los delfines rosados, una especie típica del amazonas, y aunque resulte increíble, allí llegaron los delfines. Ya los habíamos visto por la mañana, pero de lejos, en esta ocasión sacaban el lomo completamente rosado delante de nosotros. (hasta yo me animé a imitar el sonido del delfín… que desastre…)



A la vuelta al campamente, Fernando y yo, fuimos a hacer una caminata nocturna. Conseguimos ver algunos monos nocturnos, las “ya típicas” tarántulas, murciélagos y toda clase de insectos. Después llega la hora de acostarse, a las 9:30 de la noche, en la hamaca que hemos colgado de dos árboles. De no ser porque estoy tan cansado no creo que hubiera podido dormir mucho, no es que sean muy cómodas la verdad, por lo menos no estoy acostumbrado a dormir en ellas, pero me quedé frito en “ná y menos” y eso que ya había empezado el concierto de aullidos, ruidos, quejidos, y bullidos nocturnos, y esta vez sí que se oían cerca… el que más me impresionó es el del “Cono-cono”, un roedor de 12 Kg, que hace ese ruido, y por eso se le llama así, se le oye constantemente “cono-cono!!! Cono-cono!!! Cono-cono!!!” es buenísimo! Igual que el único pájaro que tiene nombre y apellidos, el “Ivan Díaz”, se le llama así porque parece que gritara ese nombre constantemente, otro crack de la selva!
No puedo más que repetir lo increíblemente fácil que le resulta a Fernando ver a los animales o oír sus gritos y reconocerlos… es de verdad increíble. En cuanto se para y gira la cabeza en dirección donde oye algo, yo ya estoy sacando la cámara de vídeo. (To be continued..)

Nº 35: EN EL AMAZONAS. 1ª PARTE:



En sólo 5 días en el Amazonas te pasa de todo.
Te da para un pequeño relato, éste es:



9-3-2011

Llegué a Iquitos en avión desde lima, después de pasar los trámites de entrada al aeropuerto con un poco de apuro, no para mí, sino para el taxista, que no tenía los papeles del taxi en regla…
Desde el avión ya pude ver el entramado de los enormes ríos de agua marrón y afluentes que constituyen el Amazonas, es impresionante.
Llegué a Iquitos y la verdad es que esperaba más calor. Me habían dicho que el calor y la humedad aquí eran la leche, imposible de aguantar, y no ha sido así. Ha hecho calor y humedad, pero nada del otro mundo. Dentro de la selva si me hizo calor, pero en la ciudad, no. Me imagino que algo tendrá que ver que ahora estamos en el invierno del Amazonas, época de lluvias, y el calor y la humedad son mayores en Julio o en Agosto.
Lo primero que vi nada más bajar del avión fue una mariposa del tamaño de mi mano y de colores verdosos intensos volando cerca de donde se recogen las maletas… “esto promete”…



Tomé el taxi que me ofrecía mejor precio, y posiblemente lo hacía porque tenía alguna agencia de viajes que ofrecer y se llevaría alguna comisión. No lo suelo hacer, normalmente prefiero hacerlo por mi cuenta, investigar y comparar precios de agencias, pero en esta ocasión me fié del taxista que parecía majete y me llevo a varias agencias. Algunas de las que me nombraba ya había oído hablar de ellas, así que me dio confianza y fui con él. Las primeras no me convencían mucho, además eran campamentos con animales enjaulados y visitas a selva “secundaria”. Yo buscaba selva “primaria” y desde luego nada de campamentos en plan resort, ni animales enjaulados.
La agencia que al final me convenció, hablaba de selva “primaria”, animales libres y noches donde yo quisiera… en el campamento, o en un lodge, o en camping, o en una hamaca en medio de la selva, o incluso construir una cabaña… el precio era el mismo, yo decidía donde dormir. Tenía un barquero y un guía a mi disposición, y podíamos hacer los dos juntos el planing de la excursión.




Lo mejor de esta agencia era que nos íbamos a mas de 200 km de Iquitos, selva completamente primaria, pero lo malo es que me quedaban otras 4 horas más de viaje, porque decidí salir lo antes posible a la selva y de esta forma aprovechar un día más. Otra cosa "mala" es que si no tienes suerte no ves ningun animal, porque para eso estan en libertad, pero merece la pena arriesgarse y verlos libres en su habitat. Así que después de dar una mini vuelta por la ciudad de Iquitos y ver el increíble tráfico de “mototaxis” ( o “motokar” como aquí los llaman) en plan carrera de motos (da igual que lleven o no pasajeros, se van metiendo rueda constantemente y adelantando en cada curva a toda leche… y son más de 100.000 los que hay en la ciudad, de hecho hay más del doble de coches…) me fui con mi nuevo guía Fernando a las 5 de la tarde hacía Nauta, la puerta al Amazonas Peruano.
Fuimos en un taxi compartido con otros dos pasajeros hasta Nauta. Ya llevábamos todo lo que necesitábamos, todas las provisiones. Llegamos a Nauta a las 7:30 de la noche. Así que nos tocó navegar en el Amazonas de noche cerrada durante otras 2 horas. Menuda experiencia!!! Íbamos en el pequeño bote de no mas de un metro de ancho, el barquero, Fernando y yo.



Un pequeño techo a dos aguas hecho de paja cubría parte del bote. Fernando iba delante, iluminando con una linterna de 100 metros de alcance, el barquero detrás, manejando el motor, y yo en medio… alucinando, por estar navegando en semejante sitio durante la noche y ver a Fernando en cuclillas en la proa del bote iluminando las orillas y los troncos que en esta época del año arrastra el río, que imagen!.
El tiempo era perfecto, así que no tuvimos ningún problema. Primero navegamos por el río Marañón, después llegamos donde se junta con el río Ucayali, y es justo en ese punto donde nace el mítico amazonas, en la confluencia de estos dos enormes rios.
A las 9:30 de la noche estabamos en el campamento, donde nadie nos esperaba ya que no se pueden comunicar con la agencia. Allí no hay ni móvil, ni radio, ni luz… con lo que tuvieron que improvisar una cena para el único turista que iba a cenar esa noche allí, puesto que en esta época no hay mucho guiri por aquí. Arroz pl{atano frito y pollo.
“Mira quién te da la bienvenida, Juan” me dice Fernando, una “araña lobo” del tamaño de mi mano, descansaba en el pomo de la puerta de mi habitación… “y ahora como abro yo?”…



“Mientras esperamos a que esté tu cena, hacemos la primera incursión nocturna en la selva?” me preguntó Fernando, “como no!”. Y allí que nos adentramos. Nada más entrar me acordé de la noche que pasé en la selva de Thailandia… los ruidos nocturnos fueron impresionantes. En esta ocasión eran completamente diferentes, aullidos, quejidos, ranas y sapos formando una gran orquesta, y algún que otro bufido a lo lejos, te hacen darte cuenta de donde estás metido.
Esa primera noche, vi mi primera tarántula, murciélagos, hormigas fuego, y toda la clase de árboles raros y plantas extrañas que jamás vi. A la mañana siguiente la “orquesta” nocturna había dado paso a las aves y las chicharras, y cuando me desperte por fin vi el sitio en el que me encontraba. (To be continued…)

martes, 8 de marzo de 2011

Nº 34: LIMA, LA CIUDAD DE LOS PRECIOSOS BALCONES.



La verdad es que Sudamérica me está sorprendiendo completamente. Nunca me imaginé que Lima fuera a ser así. Cuando amaneció en el bus que me llevaba desde Arequipa a Lima, pude descubrir que volvía a estar en la Panamericana, y que la encontraba igual que la dejé en Chile, rodeado de desierto. Y así h sido hasta que he llegado a Lima. Parecía que más bien fuera una ciudad de algún país árabe… Lima está rodeada de colinas desérticas y playas interminables. Nunca pensé que fuera a ser así.




Nada más llegar tomé un taxi que me llevó al Hostel para mochileros que había reservado por internet. Menudo menda el taxista… decía tener 94 años y conducía un “Tico” (unos taxis amarillos enanos) que por la velocidad que llevaba, debía tener más edad que él. El tío se me puso a cantar canciones de Sara Montiel y otras folclóricas… que si tenía 3 mujeres, y estaba hecho un chaval… “ya, ya pero donde está el Hostel, lo sabe, no?” Y que iba a saber, el tío preguntó 4 o 5 veces, al final tuve que echar de mi plano de la guía para llegar a mi destino…
Dejé las cosas y me fui al centro de Lima. Aquí es fácil moverse, la ciudad como la mayoría de las grandes ciudades sudamericanas, está construida en cuadras y con calles paralelas y perpendiculares. Además el sistema de “micros” (pequeños autobuses) funciona muy bien, y es muy barato. El problema es el tráfico que tiene la ciudad… vaya tela!



Pues me tomé el micro que iba al centro y estuve paseando por la plaza de armas (plaza mayor) disfrutando de sus casa coloniales de color amarillo y enormes balcones. Allí también se encuentra la catedral y el palacio del congreso. Después fui a la iglesia de San francisco donde se pueden visitar las catacumbas. Parece ser que hay enterradas más de 25.000 personas…
En Lima hay varias plazas y todas ellas muy bonitas, está la Plaza de San Martín, comunicada con la plaza de armas mediante la calle jirón de la Unión. También está la plaza de Bolívar, donde se puede ver el museo de la inquisición, y la verdad es que es interesante. Un poco más al sur está el barrio chino, donde se puede degustar la mezcla de comida peruana y asiática, denominada Chifa, que creo ya lo he comentado anteriormente.



Para ver una panorámica de la ciudad lo mejor es subirse al cerro San Cristóbal, donde hay un excelente mirador. Lo mejor es subir con un autobús turístico ya que el barrio que lo rodea no es muy de fiar.
Pero lo mejor que me ha pasado en Lima ha sido conocer a la familia de Sara (cachetes), la pareja de mi amigo Miki. Ya en su boda, hace unos meses, conocí a los padres de Sara, que son de Perú, y me invitaron a visitarles si pasaba por Lima en mi viaje. Así que no tardé en llamarles y ha sido, como digo, lo mejor que me ha pasado en Lima. Me han invitado a cenar, a comer, a merendar…. a todo!!!
Y me han llevado a visitar las playas del increíble barrio Miraflores, donde viven. Es un barrio que está frente al océano pacífico, situado encima de unos verdes y extensos parques que terminan en verticales acantilados, donde se puede disfrutar de largos paseos (como los que se da el padre de Sara, Víctor, con su perra “bola”) o de unas preciosas puestas de sol, como la que hemos disfrutado esta tarde.



Como digo me han tratado como si estuviera en familia, y eso que sólo nos conocíamos de la boda de Miguel y Sara. La madre de Sara, Elsa, está feliz con el álbum de fotos que les regalé a Miguel y a Sara para la boda, y lo estuvimos viendo juntos en su casa. (La verdad es que era la primera vez que hacía de fotógrafo oficial en una boda, y me lo pasé genial, y encima parece que el resultado gustó a la gente…)
Pues lo dicho, que me lo he pasado en grande en Lima. Sólo he estado 2 días y mañana vuelo para Iquitos, pero por mi me quedaría aquí una semana, la familia de Sara me ha hecho sentir como en mi casa. Muchas gracias de verdad. Gracias Víctor, Elsa, Martín y Karina. Nos vemos en España!




















CURIOSIDADES PERUANAS:


- Hay muchísima variedad de comidas aquí en el Perú, y me faltan muchos platos por probar, pero de momento la Chifa y la carne de Alpaca están en el top five. (Bueno y que decir del pollo…que está buenísimo!!!)
- Los españoles trajeron muchas cosas, entre ellas las corridas de toros. Y hoy todavía se pueden ver por los pueblos “canchas de toros”, como las llaman aquí…
- Ya me he visto un montón de pelis en los mas de 25 autobuses de largo recorrido que he tomado, y la peli que más se repite es Forrest Gump… ya la he visto en 3 buses, en argentino, mexicano y peruano… vaya tela…



- Se ve que Perú es un país con un alto riesgo sísmico, en el interior de la mayoría de edificios se pueden ver carteles con una “S” verde mayúscula donde pone “Zona de seguridad de sismos”, que generalmente está situada debajo de arcos o puertas. Muy curioso. De hecho parece ser que la catedral se ha derrumbado en tres ocasiones por terremotos, y que desde que la reconstruyeron con la vigas de madera, no se ha vuelto a caer.
- En la calle “preciados” de aquí, llamada jirón de la Unión, puedes encontrar de todo… hasta una mujer que vende en la calle y a pleno pulmón, los exámenes resueltos de acceso a la universidad. “Cuanto cuesta? Un sol? Deme uno de la universidad San Marcos” (yo que sé, por si acaso…)



- Aquí en Lima puedes cambiar dinero ya sea en los bancos, en los sitios oficiales que hay por el centro como en cualquier ciudad o a unos tíos que llevan un chaleco verde con el símbolo del dólar y un fajo de dinero en su mano… muy, pero que muy curioso… y lo mejor es que son oficiales.
- Hoy en cerca de la plaza de armas estaban instalando una roca traida desde Cusco, y acababan de quitarle el plástico a la placa. "Soy el primer turista que la ve?" "Pues nada, habrá que hacerse una foto para el recuerdo" Y allí que se han puesto todos a posar... que majetes!!!



PD1: Mañana vuelo para Iquitos, estaré disfrutando de la selva hasta el domingo cuando regrese. Hace ya mucho, desde Chile, que tenía pensado un cambio en la ruta, ya que no es tan fácil como pensaba llegar a Manaos y de ahí a las cataratas de Iguazú. Así que volaré a Iquitos para volver después a Lima y seguir hacia el norte de Perú, hasta la frontera con Ecuador, donde iré hasta Quito y después volaré a Bogotá para evitar la frontera terrestre y llegar hasta Cartagena de Indias y ya de ahí tomar un vuelo a Uruguay o las cataratas, pero eso será dentro de tres semanas… de momento me espera el Amazonas.

PD2: por cierto Sara… pero que buena está la Inca-Kola!!!!!!!
Chao!

lunes, 7 de marzo de 2011

Nº 33: LOS 6.075 METROS DEL CHACHANI ME HAN COSTADO MUCHO, PERO MUCHO.



En un principio iba a subir el volcán Misti, de 5.830 mts. Pero estuve dando vueltas por la ciudad de Arequipa hasta que conseguí una agencia que formara un grupo de 3 personas para poder ascenderlo. Si no se juntan 3 clientes que quieran subirlo, cuesta el doble… una pasta. Así que tuve suerte y en la agencia “Quechua” (que bueno, y yo vestido entero de “Quechua Decathlon”… ellos se partían) había un inglés interesado en el Misti, y yo conseguí un buen precio para sólo dos turistas, pero todavía nos faltaba uno. Aún así en otra agencia (de las 50 que habrá… se nota que estamos en temporada baja) de chiripa encontré otro grupo, ahora sí de 3 personas para ir al Misti y encima era barata.



Además del Misti, en Arequipa se puede ascender El Chachani, el otro gran volcán, con sus 6.075 mts, que me apetecía mucho más, pero entre que mi aclimatación no sabía si era realmente buena (3 semanas en el altiplano y subir al “cerro rico” en Potosí a 4.900 mts, no sé si seré suficiente para llegar a 6.000 mts de altura) y que como éste es más “complicado” por la altura que tiene, y menos clientes quieren ascenderlo, pues lo descarté. Pero cuando volví a la agencia “Quechua” por la noche me encontré con que había un Italiano interesado en el Chachani, así que éramos; un inglés que quería ir al Misti, un Italiano que quería ir al Chachani y un español que lo que quería era ir al monte.



Total, pasé de la otra agencia y me quedé con la “Quechua”, porque según lo que vi allí del material y del personal, me convencieron, y después de recorrerme toda Arequipa, eran los mejores con diferencia, y ya estamos hablando de un 6.000… es mejor pagar a una buena agencias que ir con unos chapuzas que te prometen que el día de salida tendrán el material tuyo seguro… “pero me tendré que probar las botas, tenéis mi número?” “No te preocupes que te lo subimos allí, tenemos números muy grandes, yo creo que tendremos, no se preocupe”… “Y donde tienen el material?” “no se preocupe que está en un almacén”…“Y los crampones habrá que chequearlos” “si, si, están incluidos”… “no, no, digo que habrá que chequear todo el material el día de antes, no? Por si hay algo que no está bien, o que falta” “no se preocupe, que está incluido”… (vaya tela, menuda conversación de mendrugos… no me entendía o no me quería entender)




Finalmente me voy con la otra agencia y decidimos que vamos al Misti y que por la mañana se lo consultamos al inglés y está dispuesto a ir al Chachani y pagar la diferencia (porque el Chachani era más caro que el Misti) nos vamos al 6.000, ya que la ropa y el material que necesitamos al fin y al cabo es el mismo. Lo primero que me dijo Iván, el dueño de la agencia, a las 8 de la noche cuando di el OK al Misti fue: “chequeo de material, hoy tienes que tener todo el material decidido y probado, botas, crampones, piolet…etc, no dejamos nada para la improvisación, que mañana nada más llegar aquí nos vamos para arriba” (por fin me entiendo con alguien, menos mal!!!)
Me pruebo todo y me voy para el Hostel. Al día siguiente a las 8 me están recogiendo y cuando llegamos a la agencia me confirman que nos vamos al Chachani, el Inglés no ha puesto ninguna pega. Genial!




Un 4x4 nos lleva durante 2 horas y media hasta los casi 4.800 metros… y de ahí nos espera una “caminata” de casi 3 horas cargando cada uno con todo su material necesario. Vamos 4: el guía alfredo, el inglés Joui, el italiano Paolo y yo. Nos repartimos las cosas, aquí no hay porteadores, llevamos cada uno cerca de 25 Kg pero solo hasta el campo base, menos mal… allí cenaremos y a la 1:00 AM de pie para desayunar e ir a la cumbre para el amanecer.



Había leído que el Chachani era el 6.000 más fácil del mundo, no sé si será así pues sólo he subido otros 2 “seismiles” anteriormente, pero creo que no es cierto, es más acertado decir que es el 6.000 más “accesible” del mundo, porque seguro que en ningún otro 6.000 un coche te deja a casi 5.000 metros, pero eso NO es una ventaja, ya que si bien te ahorras la caminata al campo base, pasar de 2 mil y pico que tiene Arequipa a 4.800 en dos horas y cargar seguidamente 25 Kg durante 3 horas hasta los 5.100 mts SIN porteadores, supone que la bofetada que te da la altitud es tal, que subes a 2 por hora sufriendo como un tonto. Y es entonces cuando te preguntas si tu aclimatación será suficiente o no… y de la otra manera, sin usar el 4x4 como en el resto de las montañas, vas subiendo poco a poco desde 3.000 mts y te vas aclimatando sin darte cuenta.
El tiempo fue malo en la caminata hasta el campo base, empezó a nevar y todo estaba cubierto. Por fin llegamos a las ruinas Incas que se han encontrado aquí arriba no hace más de 3 meses… (que bueno!) y que ahora son el campo base oficial. Bueno, no dormimos dentro de las ruinas lógicamente, el campo se monta al lado de las ruinas, pero es muy curioso…




El tiempo empieza a mejorar y el atardecer es rojizo, hasta las estrellas aparecen por la noche. Las condiciones climatológicas no pueden ser mejores! No hay viento, no hay nubes, y no hace “mucho” frio… a ver si sigue igual a la 1 de la mañana…
Alfredo nos hace espaguetis con “salsa” de tomate y atún para cenar, después una sopa instantánea y al final mate de coca. Después nos metemos en el saco. Yo compartía tienda con el guía Alfredo. Duermo muy bien, normalmente estoy incómodo a esa altura, y no duermo mucho, pero excepto los típicos mareillos que siempre me dan a más de 4.000 mts. de altura, todo estaba perfecto y pude descansar.




A la 1 todos en pié y después del desayuno (un par de sandwiches de queso con mermelada y mate de coca, que hasta yo tomé) empezamos a andar en la noche. El tiempo era perfecto, los frontales iluminaban el camino, yo iba cerrando el grupo y Alfredo guiándonos. Vamos subiendo poco a poco. El cielo estaba completamente estrellado y no hacía NADA de viento… la noche era perfecta, teníamos muchísima suerte. Pero yo desde el principio notaba que no iba, que me faltaba fuerza, y cada vez estaba más seguro que mi aclimatación no era suficiente y que hoy me iba a tocar sufrir… y así fue, cada vez estaba peor, y los síntomas me recordaban a los que sufrí cuando subí mi primera montaña de altura, el Kilimanjaro; falta de aire y sensación de ahogo, falta de fuerzas en las piernas cada veinte o treinta pasos, somnolencia y pérdida de equilibrio de vez en cuando. Me faltaban los problemas con el estómago, pero seguro que llegarían después…



Me tomé el “Edemox” en la tienda por la noche por si me afectaba el mal de altura. Siempre funciona, es un diurético que lo que hace es que simplemente no paras de hacer pis cada hora y te evita dolor de cabeza y que se te espese la sangre en exceso, aún así lo sufrí. Aunque una vez bajado de la montaña creo que me afectó menos que en el Kilimanjaro, y también posiblemente la experiencia de haberlo sufrido anteriormente es un grado y te puedes anticipar a lo que vaya a ocurrir.
Total, que después de pasar las “horas muertas” entre las 1:30 y las 4:00 de la madrugada en las que sólo tienes que subir y subir y andar y andar iluminado por tu frontal, y disfrutar de las miles de estrellas que te rodean, llegan primero, la “hora de frío intenso” entre las 4 y las 5:00, lo único que hay que hacer es aguantarlo y ya está, y después llega el tan deseado amanecer (en este caso a las 5:30) y ves el lugar en el que te encuentras, rodeado de montañas de color rojizo y cumbres nevadas, y el sol te da la energía que te falta para hacer cumbre. Yo ahí seguía sufriendo, como mis otros dos compañeros, y subiendo poco a poco, “pole pole”, con pasitos pequeños, una zancada más grande de lo permitido supone quedarte clavado en el sitio sin fuerzas. Al llegar casi a cumbre empiezan los dolores de estómago, pero puede que sean los espaguetis y no la altura… así que improviso un wáter a 5.900 metros disfrutando de las mejores vistas que nunca haya tenido en esas circunstancias… y que alivio! Ahora sí, vamos para cumbre!!!



Llegamos a las 7:20 de la mañana. Vamos llegando poco a poco a la cumbre, yo llego el último, está claro que hoy soy el más débil. Nos hacemos las fotos de rigor y “disfrutamos” del maravilloso paisaje. Yo no saco la cámara buena, ayer me empezó a dar problemas de nuevo y no me funciona bien. Además no tenía fuerzas para sacarla así que use la compacta.
Me encontraba fatal allí arriba, y cada vez peor, así que la única solución era bajar. Es lo “bueno” que tiene el mal de altura que aunque a más altura y más tiempo puede llegar a ser peligroso, la solución es muy sencilla… bajar. Los dolores de estómago eran cada vez mayores y tenía ganas de vomitar, pero sé que esa es la única forma de superarlo... bajar lo antes posible. Eso sí, con mucho cuidado, porque la bajada era un pelín técnica y un resbalón no vendría nada bien ahora.




Así que me fui para abajo pasándolo mal pero sabiendo que a cada metro que bajaba me iba a encontrar mejor. Y así fue, en una hora estábamos en el campo base Alfredo y yo tumbados y relajándonos. Mientras Joui y Paolo bajaban poco a poco, parándose cada pocos metros… igual que yo en el Kilimanjaro… habían dejado todas las fuerzas en la cumbre. Al rato llegaron destrozados y nos tumbamos todos un poco antes de recoger el campamento y volver al 4x4 que ya nos esperaba en el mismo sitio que ayer nos dejó. A las 11 y media estábamos en el coche de vuelta a Arequipa.
Para mí hay dos clases de montañas, las que disfrutas como un loco en el momento de subirlas y las que disfrutas después, en casa viendo las fotos… el Chachani está en este último grupo.




Porque aunque he disfrutado de las vistas según iba subiendo, y luego en la cumbre, también es verdad que hoy me ha tocado sufrir y mucho, y al final estás más pendiente de los problemas que vas teniendo, de cómo superarlos y así poder hacer cumbre, que de disfrutar de todo lo que te rodea.
El Chachani me ha recordado al Kilimanjaro, no sólo los dos son volcanes y me ha costado llegar a su cumbre, la diferencia creo que ha sido que en el Kilimanjaro sufrí un barbaridad y aquí “lo justo” para hacer cumbre y no dejar toda la fuerza en hacer cumbre y bajar lo antes posible.
Ah! Y menos mal que después de la paliza me queda el autobús nocturno a Lima para descansar…




Por cierto, la de vicuñas que pudimos ver en el parque nacional... que animal más curioso. Estas las vimos desde el coche.

PD: Tengo muchísimas ganas de dedicarle esta ascensión a la nueva incorporación de la familia Riaño, Clara, la hija de mi prima Marina e Iván, que nació hace unos días y por lo que me cuentan es igual de “petenera” que su madre. Enhorabuena chicos!
Por cierto Iván, después de esta entrada no sé qué te gustaría menos, que a Clara le diera por subir montañas o que saliera del Atleti…