jueves, 3 de marzo de 2011

Nº 31: AL FINAL DEL VALLE SAGRADO DE LOS INCAS HAY UNA CIUDAD PERDIDA… MACHU PICCHU.

EL VALLE SAGRADO:



El domingo por la mañana nos recogía el transporte de la agencia para ir al valle sagrado. Allí visitaríamos los pueblos y ruinas más importantes de este enigmático valle de los Incas. Empezaríamos por pueblo de Pisac y sus ruinas en lo alto de una montaña, con las típicas terrazas de cultivo inca ( aquí llamadas "andenes") rodeando la antigua ciudad que recuerdan a la guinda del pastel de este valle, Machu Picchu.



El valle sagrado a la altura del río Urubamba en la que se encuentra el pueblo Pisac, no es más que un precioso y abierto valle con altas montañas de color verde y cultivos de maíz y patata en sus laderas. Si no fuera por la cantidad de restos arqueológicos, antiguas ciudades y templos Incas que hay en la zona, no se podría distinguir de cualquier típico valle del norte de España. Las diferencias son esas… restos incas, un rio que desciende con una fuerza y un caudal que da miedo, un tipo de maíz autóctono que es el de mayor tamaño del mundo ( y que por cierto, está riquísimo con queso fresco)y unas carreteras un poco menos “modernas”… pero la gente tanto aquí como allí es igual de encantadora. Los “pasiegos peruanos” son gente sencilla y muy cordial.



Después de Pisac visitamos la antesala de Machu picchu… Ollantaytambo. Otro gran templo Inca con las terrazas cada vez más grandes y mas verdes, y con templos cada vez más impresionantes. Parece ser que todas las ciudades Incas (por lo menos según una de las teorías que estudian esta cultura) tienen formas de animales si se divisan desde el cielo. Pero no de cualquier animal, de aquellos a los que ellos adoraban. Así pues, Cusco tiene la forma de un puma (visto desde el aire), y Ollantaytambo la forma de una llama (y esto lo hemos podido comprobar desde la ladera que se encuentra enfrente). Y es realmente curioso. ¿Qué forma tendrá Machu Picchu? No hago más que imaginarme como será…



Pues una vez llegados a Ollantayntambo, no queda otra forma que “subir” en tren a Machu Picchu. Y digo "subir" mal dicho, porque el valle sagrado se va descendiendo poco a poco hasta llegar a Machu Picchu… yo no tenía ni idea, pero es así, Machu Picchu se encuentra a poco más de 2.500 metros de altura, y Cusco, de donde partimos, está a 3.600…
Así pues, la visita al valle sagrado es el descenso por el valle del río Urubamba hasta llegar a Aguas Calientes, el último pueblo antes de Machu Picchu. Pues como decía, en Ollaytantambo solo se puede tomar un tren hasta aguas calientes, y la empresa Chilena que gestiona el tren cobra 70$ por ida y vuelta entre Ollantaytambo y Aguas Calientes… un recorrido de no más de 2 horas… tiene tela. Más la entrada a Machu Picchu y la noche en Aguas calientes… 125 € aproximadamente.



Como la última semana había estado cerrado Machu Picchu por las lluvias y además el tren no había podido circular por el desbordamiento del rio, se amontonaba un montón de gente que quería subir a la ciudad perdida. Y la única hora que quedaba libre era a las 11 de la noche. Así que cenamos el típico menú peruano (que hay que ver lo buena que está la comida peruana… riquísima!) en Ollantaytambo y a las 11 tomamos el tren para Aguas Calientes, con algún que otro susto, ya que cuando quise revisar los billetes que nos había vendido el del hostel, se había confundido de fecha… menos mal que me di cuenta a tiempo y pudimos cambiarlos. ( eso sí, con un sobrecosto del 10%, que luego nos devolvió el del hostel, por supuesto)
Total, que el día fue largo, y lo que quedaba… casi dos días sin dormir...


MACHU PICCHU:




Llegamos a las 2 de la mañana a Aguas Calientes, un pueblo sin ninguna historia que vive gracias a la ciudad perdida. Nunca olvidaré el momento en el que pasamos uno de los puentes que hay en el pueblo que cruzan el rio Urubamba ( que en este punto y en esta época del año lleva tanta fuerza que se hace ensordecedor) fue cuando vi la primera imagen nítida de lo que nos rodeaba.



En ese momento se apareció delante de nosotros bajo el resplandor de la noche una montaña enorme y altiva, con paredes verticales y que parecía que no acababa nuca… cuando me quise dar cuenta, y miré a mi alrededor, el valle que hacía unas horas era abierto y de color verde donde se respiraba paz y armonía, se había transformado en un valle cerrado rodeado de verticales y rocosas montañas entre las cuales se abría paso un mal humorado y ensordecedor río.



Como a las 3 y media de la mañana íbamos a partir hacía Machu Picchu andando desde Aguas Calientes, no reservamos habitación y nos dejaron pasar el rato sentados en unas sillas en la recepción del Hostal de un amigo del que nos vendió el billete de tren. Organizamos todo y al rato ya estábamos Stefan y yo andando por el pueblo dirección Machu Picchu, según las escuetas indicaciones que nos habían dado…
Nos dijeron que había que seguir el rio y llegar a un puente y luego subir por un camino que se asemeja al famoso camino Inca, aunque de Inca creo que tiene poco, pero es realmente bonito.



Por su parte, Fede y Diego (los argentinos) se quedaban en el Hostel porque habían tenido problemas con la entada para estudiantes, y debian presentar más papeles, asi que nos veríamos en Machu Picchu por la mañana.
Así que fuimos andando bajo la noche, solos, Stefan y yo, con una linterna atravesando el bosque que hay a la salida de Aguas Calientes por el camino que nos habían dicho. También nos dijeron que iba a estar a tope de gente el camino… y allí no había nadie, solo nosotros y el furioso rio a nuestra izquierda… la verdad es que impresiona andar por su orilla a esas horas en la oscuridad. Desde luego creo que yo solo no lo hubiera hecho.
Llegamos al puente, y por fin vemos a alguien, el de la garita nos dice que no abren hasta las 5 de la mañana, ¿pero si son las 3 y 45?… nadie nos había dicho que se abría a esa hora, al revés, nos dijeron que a las 2 ya estaba abierto…
Encima a las 5 y media salen los primeros buses y solo las 400 primeras personas que lleguen a la entrada tienen pase para subir a huyna Picchu, la famosa montaña que está justo detrás del Machu picchu…



Por fin empieza a aparecer gente, y cuando ya somos unos cuantos, casi a las 5 de la mañana, abren el puente. La verdad es que merece la pena subir andando el Machu Picchu, la ruta es preciosa y no es muy muy dura, y si encima te hace buen tiempo o por lo menos no llueve y puedes ver el amanecer según subes las empinadas escaleras “Incas” y puedes oír a los animales en el silencio de la noche e intuir la silueta del Huayna Picchu delante de ti… desde luego es para no dudar, merece la pena llegar andando al Machu Picchu!!!.
Cuando me quise dar cuenta estaba solo subiendo, Stefan se había quedado hablando con una argentina, y yo tiré para adelante, y me encontré con que era la primera linterna que alumbraba en el camino…



Estaba allí, subiendo al Machu Picchu solo, disfrutando de la subida, grabando con la cámara el amanecer y las vistas de ese impresionante valle cerrado con aquel rio que todavía se podía oír desde tan arriba y donde las primeras ruinas ya se intuían en la noche. Al poco rato ya no hacía falta linterna y se vislumbraba perfectamente la figura del Huayna Picchu. La humedad en este valle con tanta niebla, hizo que llegara completamente calado. Unos americanos que subían después de mi, iban dando gritos y cantando… así que me espere y les dejé pasar, quería disfrutar tranquilamente de la subida. Cuando llegamos arriba yo cogí el número 5 para el Huayna Picchu. Al rato llego Stefan, y cuando abrieron las puertas del Machu Picchu a las 6 de la mañana, no se como fue, pero me encontré entrando el primero en las ruinas. Nunca olvidaré la primera imagen que tuve del Machu Picchu, me pareció gigantesco, nunca me imaginé que fuera a ser así. Y sobretodo, yo pensaba que el Machu Picchu era "plano", y que va, está en "3D". Las construcciones que quedan son enormes, sobretodo el observatorio astrológico, que es una enorme montaña de terrazas de cultivo que se ve desde cualquier punto.



Lo primero que hice fue subirme a la caseta del guardián de la piedra funeraria, donde se toma la típica foto de Machu Picchu con el huayna Picchu al fondo… y allí lo tenía delante de mí, por fin había llegado el momento!!!
El Machu Picchu se dejaba ver solo por unos instantes ya que su famosa niebla lo envolvía casi en su totalidad, y es lo que me pasó a primeras horas de la mañana.
Es muy curioso como la niebla viene y se va a cada rato. Sube desde el rio y va tapandolo poco a poco. Le da un toque enigmático y misterioso. De vez en cuando te deja ver algo de la ciudad, o al rato de despeja el Huanya Pichu y al minuto se tapa todo…



Otra cosa que me ha sorprendido es el sitio en el que se encuentra. Está literalmente colgado de la montaña. Sobre todo el lado oeste, donde el acantilado es espectacular, y parece mentira que hayan sido capaces de construir esas terrazas de cultivo en ese lugar.
Me pasé allí arriba más de una hora contemplándolo, sacando fotos cuando la niebla me dejaba. Después llegó Stefan y nos adentramos en la ciudad perdida. Visitamos el templo del sol, el templo del cóndor, el templo de las tres puertas, la piedra sagrada… y a las 10 de la mañana subíamos el Huayna Picchu.



Y como no, esta vez también subí solo… ahora Stefan se quedó hablando con una brasileña…
En ese momento, el cielo se abrió y el sol salió para no irse hasta las 2 de la tarde… las vistas desde el Huayna Picchu son sencillamente espectaculares… y sí, el machu Picchu también tiene forma de animal, en este caso de Cóndor, aunque yo no lo ví claro…
Habré hecho más de 300 fotos. El Machu Picchu no me ha defraudado, es INCREIBLE.
Ya estoy deseando volver otra vez para verlo de nuevo.
Eb total estuvimos dentro mas de 8 horas, y a los cuatro nos enamoró desde el primer momento en el que entramos.



Como me hubiera gustado que mi abuelo Baltasar lo hubiera podido ver en persona. Como comenté en la anterior entrada, era uno de sus sueños, poder visitarlo, y mira por donde yo he tenido la gran suerte de realizarlo en su nombre.
Ahora entiendo porque sentía aquello por Machu Picchu, y me da muchísima pena que no hubiera podido visitarlo en vida. Aunque yo no las tengo, si sus fuertes convicciones religiosas se hicieron realidad, desde luego lo habrá podido ver desde allí arriba, porque el Machu Picchu está en lo alto de una increíble montaña y cuando las nubes se van y la niebla lo permite, puede que desde allí arriba mi abuelo vea la ciudad perdida..
Quien sabe si ayer la visitó conmigo...

sábado, 26 de febrero de 2011

Nº 30: YA ESTOY EN “CUSCO”.




Efectivamente ayer llegamos a “Cusco”, que no Cuzco, como lo habíamos estudiado toda la vida… aquí e escribe así, viene del quechua.
Pasamos la frontera desde Copacabana a Puno, al otro lado del lago Titicaca, en el lado peruano. Puno es completamente diferente a Copacabana, mucho mas grande, mas moderno, tráfico, coches, e incluso hay tuk tuks (motos con una cabina para llevar pasajeros) como en Asia… en definitiva, es mucho más turística, aunque también tiene encanto. Nada más pasar la frontera, en un principio no encuentras muchas diferencias entre Bolivia y Perú, ves a las cholitas con sus típicos trajes trabajando en el campo o andando por la calle, las carreteras tampoco son muchos mejores, pero en cuanto hablas con la gente y entras en la ciudad te das cuenta que Perú está mucho más avanzado que Bolivia. La gente parece más abierta, creo que como reflejo de una educación y escolarización más avanzada. También creo están mucho más acostumbrados al turismo.



En Puno visitamos las islas de los Uros Unas islas artificiales y flotantes construidas sobre una especie de bambú que crece aquí llamado “totora”. Parece ser que la invasión Inca hizo que algunas tribus huyeran de ellos y se adentraran a vivir en el interior del lago. Ese es el motivo por el que esta gente habla Aimara y no Quechua como el resto de la población de esta zona. Actualmente siguen viviendo en islas de totora, y su principal fuente de ingresos es el turismo, aunque también pescan en el lago. La verdad es que es muy curioso andar sobre las islas, sobre pequeñas cañas de bambú y saber que por debajo de 2 metros está el lago Titicaca…
Después de tener mi primer contratiempo del viaje con una de mis tarjetas de crédito y un cajero “come tarjetas”, tomamos un bus nocturno a Cusco.




Llegamos a las 5 y media y nos estaba esperando el tío del Hostel que ya habíamos reservado en Puno. La verdad es que hemos tenido mucha suerte con el Hostel, está muy bien, es la primera vez en el viaje que duermo en una especie de “Hotel”, con su baño privado, su servicio de habitaciones, desayuno en plan “guiri”…
En Cusco hay MUCHISIMAS cosas que ver, no solamente el Machu Picchu. Hay un “boleto turístico” que te vale para todas las ruinas que rodean Cusco, los Museos de la ciudad y las ruinas del valle sagrado (la antesala del Machu picchu).
Cuesta aproximadamente 37 € y mira que le lloré al de la ventanilla, pero no hubo forma que me hiciera el descuento del 50% por estudiante (con el carné de la “Rey Juan Carlos” hasta ahora había colado en todos los sitios, pero en Cusco se lo toman muy en serio… "usted tiene más de 25 años, no?" "vaya ya me ha pillado"...)



Después de descansar un poco en la habitación, ya que no habíamos dormido casi nada por la noche en el bus, puesto que había concierto de ronquidos y bebes… y como van los buses en Perú, hasta las cejas!!!. Yo tenía un niño tumbado en el pasillo del bus durmiendo plácidamente y un montón de bolsas a lo largo del pasillo… “Y ahora como voy yo al baño?…”) fuimos a visitar las primeras ruinas y templos Incas, y desde luego esto promete…



La ciudad de Cusco es increíble. Desde cualquier mirador se puede apreciar a cantidad de iglesias, plazas, monumentos, edificios históricos, callejones y calles empedradas y empinadas que hay… yo no tengo ni idea de arte, pero desde luego que está a la altura de Toledo, si es que no la supera…
Por fin nos hemos decidido en la manera de ir a Machu picchu. Además de viajar con Stefan, ahora viajamos con 2 argentinos que conocimos en La Paz y con los que coincidimos en el bus de Copacabana a Puno, Federico y Diego, muy majetes. Hay muchas opciones para ir a Machu picchu pero ahora con las lluvias y los derrumbes que está habiendo, el tren desde Ollaytanbambo es la mejor. Nos hubiera gustado hacer el camino Inca, pero está cerrado por las lluvias como imaginé, ya que hasta mediados de Marzo o Abril no se abre… y aunque hay más caminos Incas, no son muy seguros estos últimos días, ya que los derrumbes son frecuente.



Otra opción era ir en bus, pero tres cuartos de lo mismo. Por último sopesamos la idea de subir andando por un camino que hay al lado de la vía del tren, pero parece que la policía te para y no te deja seguir, así pues, sólo nos queda el tren y contratarlo por una agencia… menos mal que hemos encontrado una opción barata a través de una agencia pero a nuestra bola para no tener que ir con prisas a todos los lados, poder subir andando el último tramo y visitar, si se puede, el Huayna picchu, la montaña que aparece justo detrás del Machupichu en las típicas fotos. Para eso, tendremos que empezar a andar a las 4 de la mañana, si no antes, desde Aguas Calientes y conseguir uno de los 400 números que dan opción a visitarlo.
Bueno, pues lo dicho, ya estoy en Cusco!!!



Estoy muy ilusionado por subir a una de las maravillas del mundo. No subiré sólo, además de la gente que me acompaña físicamente, subiré acompañado espiritualmente de mi abuelo Baltasar, el padre de mi padre, quien no pudo visitar en vida este maravilloso lugar, y que para él, como siempre me dijo, era el lugar que toda su vida soñó visitar y nunca fue…

PD: Ojalá que allí arriba deje de llover y las nubes se abran, aunque sólo sea por un minuto, y poder así disfrutar de la ciudad perdida…

Nos vemos el próximo martes.
Chao.

jueves, 24 de febrero de 2011

Nº 29: EL LAGO TITICACA Y LA ISLA DEL SOL.



Parece el nombre de una de las aventuras de Tintín…”El lago Titicaca y la Isla del sol”. Me acuerdo cuando me pasaba las tardes leyendo Tintín con mi primo Gonza. Mi preferido era "Las 7 bolas de cristal" y "El Templo del Sol".
De pequeño yo quería ser como ese reportero con su perro Milú que viajaba alrededor del mundo viviendo aventuras, y en lo unico en lo que me eparezco a Tintin es que tanto el como yo usamos Laca, porque para mantener ese flequillo... (si, ya era hora que lo confesara, uso laca...)



Bueno pues ya he llegado al famoso llago Titicaca. El lago mayor del mundo a más altura. Estoy en el pueblo de Copacabana… que yo no tenía ni idea que existía un pueblo con ese nombre antes de prepararme el viaje… yo sólo había oído hablar de la playa de Copacabana.
El pueblo en sí no tiene nada, la verdad es que no es muy bonito. Incluso yo me esperaba que estuviera más lleno de turistas, pero ahora no es la época fuerte y aunque somos unos cuantos, tampoco está a reventar.
Esta mañana hemos tomado Stefan y yo un “ferry” (por llamarlo de alguna manera, porque vaya tela…) y hemos llegado en 2 horas y media a la Isla del Sol, a sólo 10 Km de Copacabana… pero es que el ferry iba en “primera” todo el rato…
La isla del Sol es el legendario lugar donde tuvo lugar la creación del imperio Inca y donde, según su mitología, nació el Sol. Dentro de la Isla se pueden visitar varias ruinas Incas: La escalera Inca, la fuente Inca, el laberinto Chincana, y varias ruinas más que te encuentras por el camino.



Hay dos opciones para visitar la Isla en un día. Ir de un sitio para otro en barco, o atravesar la isla de norte a sur andando por la denominada “Ruta sagrada de la eternidad del Sol”. La verdad es que ha estado genial, me ha encantado el treking. En total son casi 4 horas andando a poco más de 4.000 metros, y aunque ya estoy aclimatado, se nota. Y anda que no habia subidas...



La isla del Sol es especial, porque el lago Titicaca también lo es. Parece que estés delante del mar, el lago es enorme. Tiene 8.400 km cuadrados, una anchura de 80 Km y un largo de 180 Km, pero lo mejor de todo es imaginarse que esta a casi 4.000 metros por encima en vertical de la ciudad de Madrid… es la leche! De verdad que el altiplano es muy especial…



Enfrente de la Isla del Sol está la Isla de la Luna, donde vivían 60 mujeres vírgenes, de las cuales se sacrificaba una de ellas en cada ofrenda al dios Sol. El sacrificio se realizaba en la llamada “mesa de sacrificio”, ( como no…) que se encuentra justo delante de la “roca sagrada”, donde parece ser comenzó toda la mitología Inca, y por lo tanto su imperio.
Lo mejor de la ruta, a parte de sus paisajes, es atravesar las diferentes comunidades que habitan la isla. Cada vez que entras en una comunidad tienes que pagar 5 bolivianos (0,45 €…) y de paso aprovechas para preguntarle al que cobra algo referente a ruinas o a la ruta… vamos, que también hacen de guías. La verdad es que es muy interesante ver la forma de vida que llevan aquí esta gente.



A la vuelta de la Isla del Sol nos hemos subido al mirador del Cerro calvario a ver el atardecer, y ha sido un auténtico espectáculo. Las nubes están tan cerca que casi se pueden tocar, el color rojizo del sol se reflejaba en las nubes y en el lago. La isla del Sol quedaba justo en frente del atardecer y de vez en cuando el rojo intenso le alcanzaba. Enfrente se encuentra Perú, al otro lado del lago, y justo allí caían chuzos de punta y algún que otro rayo. Mientras nosotros en el lado Boliviano, disfrutando del increíble espectáculo sentados en el cerro y comiendo una especie de palomitas dulces enormes que venden en todos los mercados.



Así que ya sí que puedo decir que estoy en terreno Inca… y mañana más, que paso al lado Peruano del lago Titicaca, al pueblo de Puno donde hay unas decenas de islas flotantes que habitan indígenas.




CURIOSIDADES BOLIVIANAS:


- Aquí, lo típico que comen a la hora del té (a parte del té, café…etc) es un trozo de pan blando con mucha miga y un trozo de queso de vaca… y como entra!!!, sobretodo si afuera hace frio y la “casera” te sirve el chocolate calentito… El frio que hace a veces en el altiplano!!!
- Es muy curioso ver como los chavales se juntan en las tiendas de DVD´s de las calles y se pasan las horas viendo allí, desde la acera, dibujos animados, peleas de lucha libre que pone el tío de la tienda en una tele dirigida hacia la calle y que es de la época de Maricastaña…



- Yo no pensaba que el Quechua o el Aimara lo hablaran tanta gente. Aquí todo el mundo lo habla, y pasan al Castellano cuando quieren. De hecho, en las casas o con la gente más cercana es lo que hablan entre ellos. El castellano lo usan más los chavales jóvenes. Incluso, parece ser que les da vergüenza estudiar Quechua en el cole, y prefieren hablar siempre en castellano. Esta debe ser una de las razones por la que Evo Morales ha impuesto estudiar 3 lenguas en el colegio obligatoriamente: Quechua, Aimara o Guaraní (dependiendo de la zona), Castellano e Inglés. Por cierto que con todo el mundo que he hablado de Evo Morales en Bolivia, le ponen a caer de un burro…
Pues lo dicho… que mañana me voy para “El Perú”…

miércoles, 23 de febrero de 2011

Nº 28: LA PAZ, LA CIUDAD CONSTRUIDA SOBRE LADERAS.



3 días en la Paz son suficientes para darse cuenta de lo singular que es esta ciudad.
Se trata de una ciudad gigantesca construida sobre los cerros que rodean el casco antiguo, situado en el fondo del valle, y donde todas las casas son de color rojo, ya que aqui no se reviste el ladrillo, y hace que desde cualquier mirador de la ciudad veas laderas llenas de casas rojas que desafían a la gravedad y a las posibles riadas que suelen darse en la época de lluvias. Las montañas y cerros se suceden hasta donde la vista alcanza a ver, y hasta allí al fondo hay casas, literalmente colgadas de las laderas. Da igual a donde mires, siempre hay casas rojas por todos lados.
Desde lo mas profundo del valle, donde se encuentra el centro histórico, la catedral, la iglesia de San Francisco, los mercados mas importantes, el palacio legislativo…etc puedes ver miles de casas que rodean la ciudad desde 300 metros de altura más arriba…
Las pendientes de sus calles hacen que para salir de la ciudad tengas que subir un tourmalet sea cual sea la dirección que tomes. Lo más curioso es ver como de repente el altiplano deja de ser “plano” y se hunde hasta llegar a la ciudad de La Paz, pero ya desde el altiplano hay construcciones que forman parte de la Paz, y que van bajando hasta llegar al centro de la ciudad.



Ayer visitamos la ruinas de Tiwanaku, a una hora y media de La Paz, y la verdad es que yo me esperaba más. Están en plena reconstrucción, así que posiblemente en unos años más, merezca la pena volver. Lo mejor del día fue que tuvimos una guía para nosotros solos durante todo el día. Eliana, una de las hermanas de Ana que estudia técnico en Turismo, nos acompañó y nos enseñó las ruinas de Tiwuanaku, que bien nos lo pasamos!
Por la noche, Raquel, la hermana mayor de Ana quería que nos viéramos de nuevo, y esta vez vino con Walter, el marido de Ana, y Martín, otro hermano, además de los hijos de Ana, y nos fuimos a cenar todos juntos. “una ración de salchipapas para todos!”…




La Paz me ha encantado, es una ciudad que por lo que he visto es segura, tiene unos enormes mercados en los que te puedes perder y comprar un montón de cosas baratas, unas vistas de los cerros y sus casas desde cualquier mirador increíbles, está rodeada de montañas de más de 6.000 metros y por la noche es una pasada ver todas las luces de las cientos de miles de casas que rodean desde lo alto completamente la ciudad.



Pero lo mejor que me ha dado la Paz esta el “El alto del Ceja”, en Villa esperanza, uno de los barrios más pobres de La Paz, muy arriba, donde para subir debes tener unas piernas de acero o un boliviano y medio para pagar el trayecto de 1 hora en “mini-bus”, donde no se ven las luces de la ciudad, ni el centro histórico, pero como me dijo Rosi, una de las hermanas de Ana, donde puedes ver todas las estrellas del firmamento.

CURIOSIDADES BOLIVIANAS
(Que ya hacía mucho que no hacía la sección…)



- Aquí los mini-buses son un jaleo total. Son lo que a madrid los autobuses de la MT... furgonetas en las que entran 18 personas apiñadas y cuando se tiene que bajar uno, se monta un lío que no veas, te pasas todo el trayecto bajándote y subiendote del mini-bus para que otros se suban… Y lo mejor es como gritan el destino, a toda leche y es prácticamente imposible entenderles a donde van… “potosipotosipotosiiiii!!!!” “Lacejalacejalacejalacejaaaaaaa!!!!!!”
- Si te encuentras un puesto en la calle con una mujer friendo un huevo y patatas, pídete el típico “bocadillo de huevo con patatas fritas”… la higiene no es la leche, pero te cuesta 0,17 €.
- Si al conductor de tu “Flota” (autobús de larga distancia) le ha salido un flemón en el carrillo, no te preocupes, es que está mascando coca, y eso es mejor que darle a la botella. (Hace un año, en Bolivia algunos conductores se pusieron en huelga porque no les dejaban beber mientras conducían de noche…)
- Ver vacas lecheras a las afueras de La Paz, en el altiplano, pastando, no es lo que yo me había imaginado, pensaba que sólo habría llamas… desde luego tiene mérito que se hayan adaptado a vivir a 4.000 metros de altura… aqui, en cuanto se empina la calle notas que las fuerzas no son las mismas.



- Las “cholitas” son las mujeres Bolivianas que se visten con los típicos trajes de aquí; bombín, sandalias de cuero, aguallos (la típica manta que se ponen a modo de bolso en la espalda y lo mismo sirve para llevar fruta, patatas, queso… que para llevar a un bebe…) leotardos, enormes faldas de terciopelo llamadas polleras, y algo fundamental, sus dos largas trenzas morenas. (por cierto, no es muy corriente, aunque algunas cholitas más humildes y de alguna aldea pueden hacerlo... si ves que se ponen de cuclillas, no es que esté sentada descansando, es que está orinando en medio de la calle… cuando se levanta, te das cuenta de ello…)



PD: Jonass nos deja… se pira al norte de Bolivia. Stefan y yo seguiremos juntos hasta Cuzco. Nuestra siguiente parada… “lago titicaca”. Chao Jonass, ha sido un auténtico gusto conocerte tio.
Nos vemos en Alemania.

lunes, 21 de febrero de 2011

Nº 27: EN LA PAZ, MENUDO DÍA DE EMOCIONES…



No sé cómo va a quedar esta entrada, todavía está muy reciente lo que me ha sucedido esta tarde y tengo todavía el corazón encogido y los ojos llorosos, pero bueno, ahí va:

Esta es la historia que comenzó hace 500 años, cuando los españoles llegaron aquí a evangelizar y a explotar a los indígenas, hasta que casi 400 años después se independizan de los conquistadores, pero Chile, Perú, Brasil y Paraguay les siguen haciendo la vida imposible y les roban parte de sus terrenos, y mira qué curioso, aquellos terrenos de más valor, en los que hay cobre, plata, mar o petróleo…



Pasan los años y esta pobre gente siguen olvidados de dios. Se convierten en el país más pobre de Sudamérica. Así hasta el siglo XXI, cuando aquellos indígenas y campesinos que pudieron echar de sus tierras a los españoles tienen que volver con las orejas gachas a trabajar a España, a trabajar de nuevo para el “conquistador”. Y entre otros trabajos se encargan de uno que debería encargarse el estado español, o por lo menos así lo veo yo. Me refiero al cuidado de nuestros mayores, esos que llevan trabajando toda la vida para una pensión infame y a los que al final de su vida se les cobra un dineral por una residencia decente, porque públicas hay cuatro contadas…
Y es ahí donde entra la labor de muchas de las mujeres sudamericanas que vienen a España a trabajar, y en especial las Bolivianas.
Siento pena, impotencia, y vergüenza de mi país, al ver que muchas mujeres que vinieron a trabajar decentemente y a realizar un trabajo nada grato pero importantísimo como es el de cuidar de nuestros mayores, a día de hoy muchas de ellas siguen sin tener papeles y son “ilegales” y perseguidas a la salida de los locutorios por la policía, como si de delincuentes se tratara, cuando lo único que hacen en aquellos sitios es llamar a sus hijos a los que hace 5 o 6 años que no ven…



Es lamentable que el estado mire a otro lado con lo que está sucediendo, siendo los mismos trabajadores sociales de las comunidades autónomas o las iglesias quienes realizan las “entrevistas de trabajo” para elegir una cuidadora en cuestión, sabiendo como saben que son personas sin papeles, y lo peor de todo, que seguirán sin ellos, y por lo tanto es ilegal... pero claro, los necesitamos...
Y esa es la historia de Ana, la chica que vino hace ya 5 años y medio desde Bolivia dejando tanto allí (toda su familia y sus dos hijos) para ganarse la vida cuidando de mis abuelos. Solo puedo darle palabras de agradecimiento por todo lo que hizo por mis abuelos hasta que ellos murieron. Les cuidó como si se tratara de sus propios padres, y mis abuelos la trataron como una hija más.
Pues la historia de la hablaba al principio de la entrada, a mi entender se cierra cuando como nieto de los abuelos que Ana cuidó y en representación de mi familia voy visitar a la familia que hace ya 5 años y medio que Ana no ve, para agradecerles lo bien que se portaron y lo que hicieron por mis abuelos. Este era uno de mis objetivos cuando programé el viaje, quería visitar a la familia de Ana y ver con mis propios ojos todo lo que ella me contó sobre su familia y su país, pero no sabía si iba a ser posible llevarlo acabó, no sabía si iba a tener tiempo o si los iba a encontrar.



Así que ayer desde Sucre pude hablar con la hermana mayor de Ana, Raquel y quedamos en que hoy hablábamos cuando llegara a la Paz. Después de una noche en el autobús con Stefan (el alemán con el que llevo viajando ya una semana) y Jonás (otro alemán super majete que conocí en Potosí) llegamos los tres a La Paz a las 7 de la mañana y a las 10 ya estábamos danzando por la ciudad.
Ya hacía unos cuantos días que le había comentado a Stefan y a Jonas mi intención de visitar la familia de Ana, y sabía que a ellos les haría ilusión acompañarme.
Llamé a Raquel de nuevo y quedamos a una hora cerca de donde estábamos, le pregunté acerca de mis dos amigos alemanes y me dijo que ningún problema que vinieran.
Nos pasamos por el mercado dominical más grande de La Paz, que quedaba cerca de donde habíamos quedado, y les compré a los dos hijos de Ana unas mochilas para el cole con reglas y pinturas.
La sorpresa llegó cuando por fin llegó el encuentro tan deseado… y me recibieron con una pancarta de “Bienvenido Juan” en medio de la calle… fue increíble!!! no me lo podía creer, allí estaba toda la familia, las hermanas y los hijos de Ana en medio del mercado con la pancarta recibiéndome con los brazos abiertos…
Como no, yo me puse en plan blandito y no era capaz de hablar, tenía un nudo en la garganta que pa qué. Lo mejor fue cuando Mari, otra de las hermanas de Ana dice: “Pobrecito, debe ser que le está afectando la altura”… Que bueno! … “Que va Mariela, es que no puedo hablar de la emoción, nunca pensé que me fuerais a recibir así ”…
Me estoy mal acostumbrando a estas emociones, pues en menos de 2 meses me han dado dos sorpresas que me han hecho sentir muy, pero que muy feliz.
Nos llevaron a su casa, nos presentaron al resto de la familia, la abuelita, el padre de Ana, Eli, (otra hermana que faltaba), Amelie (la hija de Mari)… nos han invitado a comer y a merendar, hemos charlado y jugado con los hijos de Ana… nos lo hemos pasado genial!!! Ha sido una tarde inolvidable!!!



Y para remate, me han regalado un poncho rojo que se suele regalar (según me ha comentado la hermana mayor de Ana, Raquel) a las personalidades importantes que visitan una ciudad, un pueblo o una familia… mira tú que personalidad soy yo… pero me ha encantado! Y no sólo eso, me llevo regalos que han hecho para mi madre, y hasta a Stefan y a Jonas les han dado un regalo… de verdad que ha sido un día muy, muy especial. Yo me he pasado todo el día con los ojos hinchados y medio emocionado… que se le va hacer, uno que es así de blandito…



Raquel, la hermana mayor de Ana, no dejaba de sacar fotos diciendo "es que si no, no me van a creer cuando cuente que han estado ustedes aquí"...
Me alegro muchísimo de tener la suerte de haberles conocido. Ellos no paraban de recordarme que les diera las gracias a mis padres y a mi tía (ya que ella ha conseguido traer a España de forma legal, a Lourdes, otra hermana de Ana) y yo no paraba de darle las gracias a ellos por tener una hija como Ana que cuidó tan bien de mis abuelos... Y como no, también les di mil veces las gracias por habernos invitado a comer y merendar y habernos abierto de par en par las puertas de su casa.
El momento más emocionante (y mira que la tarde fue emocionante...) llegó al final cuando la abuelita se dirigió hacia mi para agradecerme en el idioma aimara, ya que no sabe castellano, y entre lágrimas, lo bien que habíamos tratado a su nieta en España... nos abrazamos llorando como tontos...
Que día tan especial hemos pasado todos juntos… como puede ser que Sudamérica me esté tratando tan bien?



PD1: De la ciudad de la Paz, sus miradores, sus montañas nevadas al fondo, sus interminables mercados y su increible emplazamiento ya hablaré otro día, hoy preferido hablar de lo mejor que hay en esta ciudad…

PD2: Está claro que la historia no se cerrará hasta que Ana consiga sus papeles y pueda traer a España a sus hijos y a su marido.

1 beso muy fuerte a Ana y a su increible familia.

viernes, 18 de febrero de 2011

Nº 26: EN EL INTERIOR DE LA MINA DEL CERRO RICO…



Hoy ya he podido disfrutar tranquilamente de Potosí. Ayer llegamos muy tarde y no pudimos ver casi nada. Como me imaginaba, es una ciudad completamente española, llena de iglesias, conventos, torres, e incluso catedral. Está claro que aquí los españoles pasaron “algunos” años explotando la mina que hay dentro del cerro rico, la montaña que está justo detrás de la ciudad y que es el motor económico y el corazón de esta ciudad. Ahora por la noche, incluso hay farolas de colores en la montaña que te permiten intuir su forma piramidal.



Desde luego que es el alma de la ciudad, no solo porque los españoles fundaron potosí cuando descubrieron los yacimientos de plata que albergaba el cerro, si no que es allí donde los indígenas dejaron su vida y donde ahora los bolivianos siguen jugándosela para poder vivir. Demás es la “Pachamama”, la diosa tierra.
Desde luego no es fácil presentarse en general a la gente de aquí como español. De entrada lo primero que te llaman es “conquistador” y después de un par de bromas acerca de mí supuesta categoría de “conquistador”, hay que ganarse su confianza y la verdad es que cuesta más que al resto de las nacionalidades, pero al final la consigues, y son una gente increíblemente agradable, hospitalaria y sencilla. Incluso algunos me reconocen que iban con España en el mundial. Pero es verdad que ser español aquí es completamente diferente a serlo en cualquier otro país, esa es la impresión que me llevo de estos 5 primeros días en Bolivia.



Lo entiendo perfectamente, en esa montaña que hay detrás de Potosí, y que tengo ahora en frente de mi, se calcula que murieron cerca de 8 millones de indígenas en los años en que los españoles estuvieron aquí y les obligaron a trabajar dentro de la mina, su diosa, en condiciones infrahumanas… 8 millones de indígenas.
Se dice que con la plata que sacaron de aquí los españoles se podría construir un puente de ida entre España y Potosí, y otro de vuelta con los restos de los muertos indígenas en la mina…
Hoy hemos contratado en el Hostel una visita a la mina del cerro rico. Actualmente la explotan 15.000 mineros organizados en cooperativas. Cada cooperativa explota una mina del cerro, y desde luego es una forma muy curiosa de explotación minera. El gobierno se desentiende y son los propios mineros los que se autogestionan y se sufragan todos los gastos.
Ha sido una experiencia INOLVIDABLE. No sólo ha sido una experiencia “espeleóloga” si no que además esta mina y sus mineros son muy especiales. Lo primero que hacen antes de ir a la mina es ir a comprar el material necesario para su faena, a saber; martillo, dinamita, casco…etc, pero (según nos ha comentado el guía Juan, o también llamado Chisca) lo MAS importante es LA COCA. Es lo que les permite estar en la mina más de 10 horas seguidas ( a veces casi 24 horas…) trabajando sin parar. La hoja de coca les quita el hambre, les despierta, les quita el frio y por su puesto les da más fuerza. Hay que tener en cuenta que aquí los mineros trabajan a más de 4.000 metros de altura… Todos toman hoja de coca, todos. Acumulan las hojas en forma de “bolo” en uno de los carrillos y la tienen ahí macerando durante una hora y media con su propia saliva. A eso se le llama Pijchar, y les da fuerza para las siguientes 6 horas. Las hojas las llevan en una bolsa que siempre es de color verde y se la van metiendo hoja a hoja en la boca como si comieran pipas. Al final el bolo que se le hace en el carrillo es enorme y la boca se les queda de un color verdoso oscuro… y a muchos les faltan muchos los dientes.



La visita a una de las cooperativas no es un tour más, se trata de vivir una experiencia lo más parecida a lo que viven los mineros en el interior de la mina, y la verdad es que no está exenta de peligros. Te dan ropa, un casco, un frontal, botas, una especie de mochila y para adentro. Pero eso sí, antes de meterte hay que hacer los rituales que hacen ellos. Hemos pasado por la calle más famosa para los mineros, la que anteriormente he comentado, donde los 15.000 mineros pasan a diario a comprar su material. Se trata de la calle “Hernández”, hemos comprado de todo, dinamita, cervezas ¿?, zumos, cables… y como no, unas cuantas bolsas verdes de hojas de coca. Todos hemos probado la coca. Ellos la mezclan bebiendo un tapón de puro alcohol al 96%... es una ofrenda para la Pachamama y para “El tio” de la mina. “Conquistador, tu que? No pruebas?” ( me dice el guía) “Si hombre si, trae pa acá”…. Vaya tela con el alcohol de romero… y eso que sólo es un tapón…
Total, que me ha impresionado entrar en la mina, compartir 3 horas allí adentro con los mineros y ver las condiciones en las que trabajan. Este es un pequeño resumen de lo que me ha impactado:



-Atravesar las galerías principales con un frio horrible al principio y un calor sofocante al final, donde están perforando con los martillos percutores. Hacía tanto calor y tanto polvo en lo más profundo que había que quitarse la camiseta y ponérsela en la cara. (menuda medida de seguridad para la silicosis…)
-Oír como el aire a presión sale con un silbido ensordecedor de alguna llave mal cerrada o de algún escape de las tuberías de las galerías principales… al principio pasabas a toda leche por a lado, después de las 3 horas, estabas acostumbrado.
-Para llegar a la cabeza de la mina, había que meterse por unos recovecos bastante estrechos, arrastrarse entre piedras dentro de estrechos pasadizos. Marie y el francés Bob lo pasaron bastante mal y tuvieron que salir de la zona de explosión antes de tiempo. Allí trabajan con el martillo percusor y los mineros están completamente llenos de polvo, vimos a dos en plena faena, completamente grises. Y el calor, la cantidad de polvo, el ruido del martillo y el minúsculo sitio en el que te encuentras en el interior de una gran montaña, hace que desde sientas algo de angustia y a la vez mucha emoción.



-Preparar una explosión con 9 detonaciones y escucharlas y contarlas… yo al principio pensaba que nuestras detonaciones ya habían pasado, pero que va, esas eran las de otros mineros en otras galerías que se oían “aquí al lado”… cuando llegaron nuestras detonaciones… como retumbó todo!!! Que barbaridad!!! y eso que estábamos una galería más allá. Increíble. Todos allí en silencio y contando las detonaciones para saber si alguna no explotaba.
- Compartir las cosas que habíamos comprado para los mineros al final de la visita en una pequeña galería donde toman la coca y hablar con ellos… estuvo genial. Y si, como no, brindaron a 400 metros en el interior de la mina, con cerveza… y alguna botella de alcohol más que tenían por allí... Y a la pregunta a nuestro guía Chisca si había alguna medida de seguridad… “el casco, el frontal y que vengas donde yo te digo y no se te ocurra ir por donde no te digo”…




- Hacer la ofrenda al “Tío” de la mina que hay al entrar en cada una de las minas, (el dios y diablo de la mina) con hojas de coca y el alcohol de romero al 96%... “conquistador otro tapón de alcohol?” que va, ya he tenido suficiente con el de antes, todavía me arde la garganta…
Aquí en Potosí nadie controla la venta de dinamita. En el carnaval hacen explosionarla en la montaña los niños… vamos como los fuegos artificiales en España…
Y qué decir de la coca. Que todos los mineros la mastican constantemente con un gran bolo en su carrillo. También a los conductores de autobuses y taxistas por la noche les ves con el carrillo inflado… y también ves a alguna mujer típica de aquí, con sus ropas, sus faldas de terciopelo, su sombrero y sus largas trenzas tomando coca. Es una tradición, todo el mundo pitxa coca en su carrillo.
Me ha impresionando muchísimo la experiencia, ha sido impactante.

PD1: A mí la coca no me hizo nada, mira que llevaba un buen rato con el bolo en el carrillo, pues nada… Al día siguiente quise subir la montaña de plata, el cerro rico y mis compañeros que al final también se animaron se vinieron conmigo. 4.900 mts. De una montaña completamente diferente… donde te vas haciendo uno idea según vas subiendo de lo importante que es para esta gente esta montaña, con sus cientos de minas abiertas y sus 15.000 mineros adentro…



“No se os olvide la coca para subir” Nos dijo nuestro guía… mis compañeros se pasaron toda la subida mascando coca, y según me decían tampoco sentían nada. Yo ya tuve suficiente ayer, con las galletas que llevábamos y el zumo de naranja para tomar en cumbre fue suficiente.

PD2: Hoy es el cumple de mi sobrino Lucas... Felicidades LUKIIIII!!!!